SIN CONCESIONES
El cáncer de la conveniencia

Por Pablo A. Iglesias
3 min
Opinión14-12-2008
Tres meses. Esto es lo que ha tardado el Gobierno de Zapatero en pedir la desaparición de ANV. Han tenido que pasar tres meses desde que el Tribunal Supremo declaró ilegal a la formación proetarra para que el Ministerio de Justicia actúe contra ella. ¡Tres meses! En tres meses ha dado tiempo a que los abertzales dirijan los ayuntamientos de 42 municipios, gestionen cientos de millones de euros, protejan a los terroristas y amparen sus crímenes. Tres meses han bastado para que ETA asesinara al brigada del Ejército Luis Conde de la Cruz en Santoña (Cantabria) y al empresario Ignacio Uría Mendizábal en Azpeitia (Guipúzcoa). Si la Abogacía General del Estado no hubiera esperado tres meses, Uría quizá todavía estaría vivo. ANV dirige el ayuntamiento de Azpeitia, controla el pueblo y no quiso condenar el atentado. No lo sabemos, pero es posible que alguno de sus concejales, candidatos o votantes diera información a ETA para asesinar a Uría. El atentado a buen seguro se preparó en estos tres meses. Al cabo de tres meses, el Gobierno reclama ahora ejecutar la sentencia de ilegalización contra ANV. ¡Tres meses en pedir que se haga Justicia! Cuando el juez Tirado se olvidó de algo parecido un pederasta asesinó a la pequeña Mari Luz y el Poder Judicial le sancionó con 1.500 euros de multa por no haber cumplido con su deber. ¿Quién sanciona ahora al Ejecutivo de Zapatero por su pasividad contra ANV? Han tenido que pasar tres meses para que la opinión pública se eche encima del Gobierno. Sólo entonces ha actuado el Ministerio de Justicia. Una vez más, lo hace por arbitrariedad. Zapatero es un experto en tomar decisiones por pura conveniencia. El año 2000 firmó un pacto para no negociar con ETA y antes de llegar al Gobierno el PSOE ya estaba hablando con los terroristas. Hace un año decía que no había motivos para ilegalizar a ANV pero pocos meses después iniciaba el proceso se impugnación. No hace mucho que sostenía que era imposible disolver los ayuntamientos de ANV y ahora dice que ya está estudiando el modo. Zapatero es capaz de sostener una cosa y la contraria en cuestión de días. En abril se jactaba de que su peor dato de empleo sería mejor que la cifra más óptima de Aznar, pero desde julio acumula medio millón de parados a sus espaldas. No tiene remedio. Lo peor no es que Zapatero mienta constantemente y engañe a sus propios votantes. Lo peor de todo es que, con sus decisiones, perjudica al conjunto de los ciudadanos. Ahora debemos aplaudir su persecución feroz de los terroristas pero, al mismo tiempo, hay que censurar su dejadez en la lucha contra el entramado político y social de ETA. Su tesis es que "el bisturí tiene que extirpar las células cancerígenas que se aprovechan de la vitalidad del cuerpo pero con cuidado de no rozar el corazón del pluralismo". Cierto pero matizable. Porque al cáncer se le vence con una contundente quimioterapia y una rápida intervención médica. Cuando el médico retrasa en exceso la operación, acaba siendo demasiado tarde y el paciente muere. Si la Fiscalía, la Abogacía General del Estado y el Ministerio de Justicia hubieran actuado contra el entorno de ETA con la misma agilidad que las Fuerzas de Seguridad detienen a los asesinos, el final del terrorismo estaría mucho más cerca de lo que dice Zapatero. Y si el Ministerio del Interior hubiese perseguido durante la tregua a los etarras como hace ahora, quizá ya habría desaparecido ETA. La mejor medicina contra el cáncer del terrorismo es la constancia.
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Pablo A. Iglesias
Fundador de LaSemana.es
Doctor en Periodismo
Director de Información y Contenidos en Servimedia
Profesor de Redacción Periodística de la UFV
Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito






