PUNTOS DE DEBATE
País de novela

Por Elías Said
3 min
Opinión14-12-2008
Ver lo que está sucediendo en Venezuela, le haría a cualquiera trasladarse a mediados de 1980 para disfrutar de una serie que causó furor en España y otros países. Cuidado, no hablo de Topacio o Cristal, sino de Dinastía. Una familia encarnada por actores como John Forsythe, Linda Evans y Joan Collins, donde la intriga y la lucha de poder entre miembros de la familia Carrington y la presencia maquiavélica del jefe familiar, el todopoderoso Blake Carrington; hizo que muchos de nosotros estuviésemos pegados a la televisión para saber qué nueva incoherencia, trapicheo o ataque se propinaban en el seno de esta ¨carismática¨ familia. Después de todo, creo que mis años de seguimiento forzado, al principio, de este novelón estadounidense me sirvió para algo, ya que observando lo que sucede en Venezuela, con el nivel de discurso trasnochado al buen estilo de la Guerra Fría de parte de Chávez y sus encolerizados fanáticos, parece sacado de la mismísima Dinastía. El todopoderoso Chávez alternando roles, unos más maquiavélicos que otros, en aras de hacerse con el 110% del poder en Venezuela, y unos aliados incapaces tanto en discurso como en capacidad de acción pegados a éste cual siameses (sanguijuelas) tratando de sacar el máximo dinero antes de que ¨papᨠno sirva; mientras la oposición ha asumido el rol del personaje que pasa 99 capítulos en coma y de repente comienza a dar muestra de vida con un discurso de lo más serio después de 10 años de poder chavista, son algunos de los matices que marcan el inicio de una nueva campaña electoral orquestada por el autoproclamado ¨mesías¨ del Caribe, a favor de su reelección indefinida. Como suelen suceder en este tipo de novelas, los personajes secundarios reafirman o no los rasgos de cada protagonista. Prueba de ello, tenemos a las instituciones públicas venezolanas, que más que asumir su protagonismo han salido odiosamente haciéndole la pelota a los deseos del Blake Carrington venezolano. En medio de todo esto, el país, cansado de tantas elecciones, se cae a pedazos a pesar de su riqueza, y con la imagen de la redención que su máximo representante cree ejercer por medio de la cultura del Silicio que parece querer instaurar en el venezolano como camino a la consecución de la entelequia llamada Socialismo del Siglo XXI. Como expuse la semana pasada, la enmienda para complacer a Chávez va, pero esta vez en un contexto en el que se vislumbra una goleada en contra de éste. Habría que buscar al aprendiz de Aaron Spelling (creador de Dinastía) para que asesorar a este presidente, ya que parece que quien lo hace en la actualidad no juega a su favor, sino que deja al descubierto el lado más humano de Chávez, como ególatra, falto del sentido democrático e incapaz, sobre todo, de trabajar fuera de un marco que no sea el de las elecciones continuadas que ya van para 10 años. ¿Qué pasará en el siguiente capítulo de la Dinastía venezolana? Visto lo visto, todo puede suceder y cuidado si el malo de la serie termina renaciendo de las cenizas, o si la hija incestuosa (la constitución bolivariana) termina por revelarse ante los abusos recurrentes de su padre (Chávez) con el apoyo del personal de servicio (pueblo) en un país definitivamente de novela.






