VIOLENCIA DE GÉNERO
Las penas leves de cárcel pueden sustituirse por programas de reinserción
Por Paula López
1 min
Sociedad25-11-2008
Desde la aplicación de la Ley Integral de Medidas contra la Violencia de Género, en 2005, casi 80.000 maltratadores han sido condenados, según datos del Observatorio contra la Violencia de Género. Cada día, los juzgados reciben 350 denuncias por maltrato, pero no todas tienen las mismas consecuencias: unas terminan en penas de cárcel y otras en cursos de reinserción.
Durante estos tres años, los juzgados especializados en violencia sobre la mujer dictaron cerca de 60.000 sentencias penales y adoptaron el 75 por ciento de las solicitudes de órdenes de protección. La presidenta del Observatorio contra la Violencia de Género, Inmaculada Montalbán, anunció hace unos días la intención de exigir una formación específica a los jueces que se ocupan de los casos de maltrato en el plazo de un año. Estas víctimas tienen una serie de características especiales. Según Montalbán "hay que conocerlas para poder gestionarlas". Los maltratadores con penas leves sin antecedentes (6.000 en 2008) suelen ser condenados al cumplimiento de un programa de rehabilitación en sustitución a la cárcel. El objetivo es disminuir la reincidencia y acabar con la sensación de impunidad en el agresor. Los condenados pueden rehabilitarse en prisión (330 reclusos la siguen voluntariamente) o fuera de ella. Aunque muchos colectivos feministas creen que la reinserción no es posible, no hay estudios globales sobre la eficacia de estos programas. Pero los profesionales consideran que funcionan: entre un 60 y un 70 por ciento de los condenados experimentaron mejoras positivas. Instituciones Penitenciarias es la encargada de poner en marcha estas terapias a través de sus servicios sociales. El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) se ha quejado desde la implantación de estos programas sobre la escasez de estos tratamientos y solicita más juzgados especializados, más control sobre las órdenes de alejamiento y protección para los inmigrantes, ya que se ha duplicado el número de víctimas en este colectivo.





