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PUNTOS DE DEBATE

La espiral del miedo

Fotografía

Por Elías SaidTiempo de lectura3 min
Opinión12-10-2008

Una semana más las bolsas y la economía mundial viven un nuevo capítulo de miedo y estrepitosa caída. Siete días seguidos de constantes números rojos y ruptura de récord negativos han traído consigo un escenario en el que no se vislumbra el fondo de la espiral del miedo que invade a la economía mundial. Son muchos los factores que resultan interesantes destacar, después de lo que hemos estado viviendo en las últimas semanas: los desatinos realizados por el gobierno de Estados Unidos, al tratar de mantener sus lineamientos liberales más enconados en el rol del Estado ante el mercado y las posibles consecuencias de un colapso económico del último; el carácter desfasado de las medidas que se están tomando, que al haberse realizado quizás demasiado tarde, resulta difícil que reviertan a favor de un corte de la espiral del miedo en un mercado dirigido por lo electrónico, la inmediatez de sus transacciones y la falta de liquidez en la calle, la cual no revierte en el cumplimiento de las acciones prometidas por un estado incapaz de alinearse con la extrema velocidad que el contexto en el que nos encontramos amerita; y el retraso que otros líderes mundiales, como la Unión Europea, en poner en marcha acciones para atajar los efectos de la crisis de Estados Unidos en otras lugares del planeta. Solo hay claridad de algo en la actualidad, las medidas las pagaremos todos y cada uno de nosotros, y los responsables de esto no son sólo los dueños del mercado, sino nuestros líderes políticos con su falta de compromiso. Como muchos vaticinan, parece que nos encontramos en un momento de ajuste en el que, como suele suceder, la contracción del sistema será más difícil para quienes están en la parte inferior de la pirámide de riqueza; y donde las bases de la teórica liberal van temblando al paso de los números rojos de las casas de bolsa del mundo. Un estado débil, los desatinos y la búsqueda sin piedad de máximos beneficios desde acciones especulativas llevadas a cabo por quienes poseen el dinero en el mundo, hace que nos ubiquemos en medio del dilema que está envolviendo las actuales elecciones a presidente de los Estados Unidos: ¿Debemos darle la responsabilidad total a los mercados nuevamente o debemos hallar un equilibro entre estos y el control preventivo de los estados, sin llegar a la proliferada nacionalización de la década de 1970? La crisis que estamos sufriendo necesita de líderes que no miren qué paso da primero Estados Unidos para mover los suyos. Europa, Asia y América Latina están llamadas también a tener posiciones de liderazgo para lograr superar lo que estamos viviendo en materia económica. Estados Unidos seguirá siendo importante, una vez superada la crisis financiera mundial, pero creo que es un momento en el que, pese a las visiones negativas que trae consigo, resulta un marco idóneo para que dejemos de lado el monopolio del imperio del “sueño americano” de máxima competencia y especulación; por uno en el que la multipolaridad y el estado no sean entelequias u abstracciones, mientras el mundo es controlado por un solo grande, que al caer nos arrastre cual fichas de dominó al precipicio en el que parece nos encontramos.

Fotografía de Elías Said