PERÚ
El caso de las escuchas petroleras derriba el Gobierno de Alan García
Por J. F. Lamata Molina
3 min
Internacional12-10-2008
La conversación grabada entre un ex ministro y un empresario ha acabado causando la dimisión en pleno de todo el Gobierno. Alan García está configurando un nuevo gabinete en breve en el que el nuevo primer ministro será Yehude Simón.
"Alan García no debió llamarme rata", decía el empresario encarcelado Alberto Quimper (ex presidente de la petrolera) en la portada del diario La República en una exclusiva en la que delata a varios miembros de la Administración. Este empresario petrolero es el que sale en una secuencia junto al ex ministro Rómulo León y Fortunado Canaán hablando de negocios sucios que incluían el soborno para favorecer a la petrolera (parece ser que es Canaán o la empresa perjudicada Pedro Tech quienes los grabaron y se lo pasaron al también ex ministro Rospligiosi, quien ha sido el encargado de su filtrado a los medios). En esa conversación se citaba al ministro Valdivia y a César Gutiérrez, de Petroperú, quienes tuvieron que dimitir inmediatamente. Inmediatamente después, Rómulo León denunciaba que el propio jefe de Gobierno, Fernando del Castillo, había participado en reuniones para tratar de convencer a Alan García. Del Castillo reconoció las reuniones, pero negó que aceptara sus tratos. Alan García se encuentra doblemente implicado por ser Del Castillo su número 2 y por ser el ya encarcelado Alberto Quimper su ex abogado. El nuevo premier, encarcelado por "error" Salvo el pro APRA El Peruano, los principales periódicos de Perú colocan en su portada al nuevo primer ministro, Yehude Simón, que no pertenece al APRA sino al Partido Humanista. Veterinario de profesión, Simón es especialmente popular en la provincia de Lambayeque, de la que era gobernador. Fue elegido diputado por esa provincia en la década de 1980 tras aliarse con los comunistas. Al llegar al poder el autoritario Alberto Fujimori con su autogolpe (1992), ordenó el encarcelamiento de Yehude Simón por apología del terrorismo siendo condenado a 20 años de cárcel. No fue hasta la caída de Fujimori en el 2000, cuando el presidente provisional, Valentín Paniagua reconoció que aquella condena fue "un error" y decretó su indulto inmediato. El Estado peruano le ha pedido perdón públicamente, por lo que goza de buena popularidad. El fin de Alan García y los tres que se frotan las manos Alan García puede terminar su mandato o no, realmente eso no es demasiado importante. Para la mayoría de periódicos de Lima, es ya un cadáver político y parece poco probable que se presente a la reelección para evitar un resultado humillante. Será difícil saber a quién coloca el APRA para tan penosa labor. En 1990 ante una situación parecida, Alan García, acusado de corrupción y con cuentas en Suiza, optó por renunciar y dejar de candidato del APRA a Luis Alva Castro y abandonar el país, al que no volvió hasta que no hubieron prescrito todos los cargos en su contra. Rentabilizando el antifujimorismo, los errores de Alejandro Toledo y el miedo a Chávez, en 2006 García fue elegido presidente. Ahora, sólo un milagro podría hacer que los peruanos vuelvan a confiar en el APRA. La pugna de las elecciones de 2011 está en tres personas que se pueden frotar las manos ante el desplome del APRA: Castañeda, Humala y Keiko. Luis Castañeda representa a la plataforma Unión Nacional, hasta ahora pilotada por la fracasada Lourdes Flores. Castañeda sigue, de momento, con su gestión municipal -muy bien valorada- pero nadie duda de que querrá dar el salto presidencial a través de la plataforma democristiana. El militar nacionalista Ollanta Humala, es el satélite de Hugo Chávez en Perú, que ya ha hecho muchas gestiones en su ayuda, (la más destacada fue cuando Venezuela envió ayuda a Perú durante un siniestro natural y las cajas tenían la imagen de Humala). Derrotado por Alan García en 2006, parece estar en una posición ventajosa. Y, por último, Keiko Sofía Fujimori, la hijísima del mandatario hoy encarcelado. A pesar de los rencores que podría arrastrar defender la imagen de su padre, Keiko Fujimori encabezando la Alianza del Futuro (heredera directa de Cambio 90) demostró su poder al ser elegida la senadora más votada del país.





