ROJO SOBRE GRIS
Hechos para niños

Por Amalia Casado
3 min
Opinión14-09-2008
Hay un libro que se titula Los hechos de los apóstoles del que de vez en cuando se leen trozos en las lecturas de misa, pero que jamás había leído de cabo a rabo hasta que alguien me propuso hacerlo: “léetelo como si fuese una novela”. Pues Harry Potter se queda corto. Desde teletransportación hasta humor del bueno, puedes encontrar entre sus páginas las persecuciones, astucias, naufragios, juicios, apariciones, peleas, intrigas, milagros y todo tipo de grandes hazañas protagonizadas por unos héroes que, eso sí, y a diferencia de Harry Potter, existieron de verdad. Los hechos de los apóstoles los escribió un tipo que se llamaba Lucas en una carta a un amigo, lo cuál es perfectamente comprensible porque a ver quién puede callarse y dejar de contarles a sus íntimos lo que le pasa en la vida cuando es tan apasionante. En realidad todo comenzó porque se les había muerto un amigo, Jesús, y en realidad esta historia es una historia de amor en la que el máximo protagonista es Pablo, un judío estricto y culto que persigue a los seguidores de ese tal Jesús, quienes decían que había resucitado después de que lo crucificaran. Lucas era uno de aquellos seguidores de Jesús. Supongo que escribió la historia no para fardar de héroe, sino para contarles a sus amigos lo que le sucedió a Pablo, que de ser su enemigo público número uno pasó a conquistar para la causa a quienes nunca habían oído hablar de Jesús de Nazaret. No es que Pablo fuera malo y pasara luego a ser bueno: Pablo siempre quiso hacer las cosas bien. Era uno de esos hombres apasionados y conquistadores que no se conforman con hacer las cosas a medias. Pablo creía que los seguidores de Jesús eran una amenaza para el pueblo judío. Era un profundo conocedor y exigente cumplidor de la Ley judía. Creía que aquella era la manera correcta de vivir, y la vivía como el que más. Pablo era un buen judío. Muy bueno. Pero Jesús, que también era judío, había lanzado un nuevo mensaje: que la Ley no bastaba. Que la forma de vivir era el amor. Y Pablo, cuando iba persiguiendo a los seguidores de Jesús un buen día, conoció a Jesús, que le salió al paso en el camino. Le llamó como le llamaban sólo en la intimidad en su casa: Saulo. Y le preguntó: ¿Por qué me persigues? Al verlo y escuchar su voz, Pablo se quedó ciego de claridad, y su vida cambió por completo. Se enamoró. Descubrió que había una verdad más verdadera y que tenía que dedicar toda su vida a que otros la descubrieran. Pablo dejó de ser esclavo de la ley y pasó a ser libre y no tener miedo. Recorrió Asia y llegó hasta Europa, de ciudad en ciudad, hablando de Jesús. Si ya antes había sido fascinante, ahora Pablo adquirió el atractivo de quienes lo que viven apasionadamente es verdadero. Lo bueno de este libro es que sus protagonistas no son una invención sino hombres de carne y hueso, y los hechos son los hechos. Si a Pablo le pasó aquello, ¿por qué no va a sucedernos a ti o a mí? Si quieres vivir apasionadamente y dejarte de mediocridades, léete un libro Rojo sobre gris: también podemos ser como esos héroes si nos acercamos a ellos como niños.
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Amalia Casado
Licenciada en CC. Políticas y Periodismo
Máster en Filosofía y Humanidades
Buscadora de #cosasbonitasquecambianelmundo






