PUNTOS DE DEBATE
Yo (Bush) apesto

Por Elías Said
3 min
Opinión07-09-2008
Continúa la campaña electoral en Estados Unidos. El huracán Gustav ha cobrado relevancia durante la convención del Partido Demócrata y comienza a desmarcarse el candidato de este partido, John McCain, ante la política ejercida por su compañero de filas, George Bush. En una reciente entrevista transmitida por una cadena estadounidense, McCain no sólo se desmarcó de los actos de tortura que la CIA ha venido ejerciendo en presos, sino también, en materia energética y con respecto a la postura ante el cambio climático ejercida a lo largo de los 8 años de mandato de Bush Jr. La verdad, este desmarque me parece más que lógico. Durante todo el tiempo de Bush en el poder, no sólo Estados Unidos ha cometido actos, por demás criticables, contra los prisioneros recluidos en Guantánamo, en términos de derechos humanos, sino que ha tomado una posición ajena al impacto en el medio ambiente que ejerce su política energética, lo que ha demostrado su incompetencia al momento de asumir situaciones de catástrofes naturales, como las vividas en Nueva Orleans hace unos años atrás. Además, se encuentra transitando por una de las peores recesiones económicas. Ahora resta por ver hasta qué punto los ciudadanos de aquel país reciben el mensaje, en particular, los simpatizantes republicanos y que ello se traduzca en votos que den opción a su aspiración presidencial el próximo noviembre. Pese al intento de desmarque de McCain, desde mi punto de vista, resultará difícil que no se le relacione con los ocho años de gobierno de su partido, al haber sido uno de los principales aliados y defensores de Bush durante todo este tiempo. Hecho este, del que los demócratas no han perdido ocasión de sacar provecho y recordar en cada intervención de su candidato, Barack Obama. Pero, una cosa es que McCain saque a relucir su pasado como veterano de la guerra de Vietnam y otra que ahora procure tomar un cariz más progresista, cuando no lo es, con el objeto de atraer con su discurso a los indecisos, en su mayoría jóvenes. El intento es noble, pero creo que estarán allí los demócratas para recordar al electorado el cambio de rumbo de dichas declaraciones. Así las cosas, ¿Cómo se sentirá George Bush, Condolezza Rice y el resto de halcones de la Casa blanca? Hoy, más que nunca, parece que comienzan a apestar y que lo único que les queda es no equivocarse más para no torpedear la aspiración de su compañero McCain. Por eso, ahora sí han mostrado interés por el paso del huracán Gustav por Nueva Orleans, por eso toca ahora asumir un rol secundario y salir airosos y tranquilos del mandato presidencial, sin más ruidos que los ya generados. La verdad, no me gustaría estar en la piel de Bush, cuando para conquistar el voto mi compañero de filas tiene que hacer público que apesto y que pude haberlo hecho mejor. Que mi gobierno será recordado como uno más, incluso. Que fui indolente con el cambio climático. Qué no me importó obviar los derechos humanos, en nombre de la libertad. Que mi política económica fue mediocre. Que debilité la asistencia social. Que limité las libertades en mi propio país, con la excusa de perseguir el terrorismo, vigilando a mis conciudadanos. En fin, estas cosas hacen que me resulte lógico el distanciamiento de McCain, para no apestar más o igual que su compañero.






