Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

PUNTOS DE DEBATE

Un sueño americano

Fotografía

Por Elías SaidTiempo de lectura3 min
Opinión31-08-2008

Como era de suponer, buena parte de los últimos análisis políticos internacionales se han centrado en torno a la convención del Partido Demócrata en Denver (EEUU). En sus cuatro días de duración, no sólo tuvimos la oportunidad de apreciar el paso de Michelle Obama, con una clara vocación de mostrar a su esposo como con un gran luchador social y como esposo y padre abnegado; también contamos con la presencia de Hillary y Bill Clinton, quienes dejaron a un lado sus diferencias con Barack Obama para prestarle su apoyo total en pos de no tener “4 años más de los 8 años ya vividos bajo George Bush”. Joe Biden, acompañante de Obama en la carrera a la Casa Blanca como vicepresidente, se centró en el giro económico, energético y de política internacional que se lograría con los demócratas en el poder. Finalmente, el cierre anhelado por muchos, el mismo día en que el Dr. King pronuncio su discurso I have a dream… en Washington hace 45 años, a cargo del propio Barack Obama, aceptando la nominación como candidato de este partido y dejando claro que su falta de experiencia y poca similitud con los patrones de lo que debe tener un presidente de este país, no son motivos para no estar preparado para liderar un proceso de esperanza interna y externamente en Estados Unidos. Tras el seguimiento realizado durante estos cuatro días de convención, tengo unas impresiones que me permito compartir y están de acuerdo con lo expuesto por muchos analistas: 1) Este acto ha abonado el terreno para enterrar las diferencias internas entre los partidarios de Hillary Clinton y los afines a Barack Obama, dándose al matrimonio Clinton su espacio y reconocimiento. 2) El aumento progresivo del tono empleado en la convención, donde el primer y segundo días se centraron en solucionar sus diferencias internas, pero en los dos días restantes se encargaron de hacer ver al mundo las diferencias económicas, asistenciales, energéticas, entre otras, que esta candidatura tiene con respecto a la liderada por el republicano John McCain. 3) La facilidad de Obama para conectar con buena parte de su electorado potencial, al mostrar un rostro fresco y un discurso dinámico sin temor al referir las críticas vertidas sobre él, empleándolas para fortalecer su figura como líder del futuro estadounidense. 4) El acertado empleo de fechas por parte de los organizadores de esta convención, al unir a Obama con la historia y dotar su candidatura del halo mágico del discurso histórico de Martin Luther King, que ayudó a asentar el reconocimiento de los “no incluidos”, por lo que los sectores minoritarios estadounidenses han recibido su discurso como la reafirmación de que Obama es “su” representante. Ahora es el turno del Partido Republicano, quienes han comenzado a mover ficha nombrando como vicepresidente a la gobernadora de Alaska, Sarah Palin, primer mujer propuesta para este cargo por dicho partido, ultraconservadora y amante de la armas. La lucha por la Casa Blanca sigue abierta. Hay empate técnico entre ambos candidatos, lo que hace que cada parte busque hacerse con los distintos sectores de la sociedad estadounidense: afroamericanos, latinos, mujeres, veteranos y jóvenes, entre otros. Los demócratas han golpeado primero y vaya cómo lo han hecho. Sin duda, estas serán las elecciones presidenciales más entretenidas en este país desde hace mucho tiempo, ¿Estarán preparados los estadounidenses a tener un afroamericano en el poder? Eso lo veremos en noviembre, pero lo cierto es que representa el sueño americano.

Fotografía de Elías Said