Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

ANÁLISIS DE ESPAÑA

Me apunto a la huelga de hambre

Fotografía

Por Alejandro RequeijoTiempo de lectura3 min
España20-07-2008

Escribo estas líneas postrado sobre mi cama. Llevo en esta posición sin moverme desde hace cinco días en los que no he injerido ningún tipo de alimento. Efectivamente, estoy en huelga de hambre. Me he visto en la obligación de tomar esta drástica decisión en señal de protesta contra el acoso sistemático que vengo sufriendo por parte de mi banco. Así es, harto de tener que apechugar con la desaceleración económica (crisis) y la subida del Euribor, he decidido llevar a cabo esta sufrida pero justa reivindicación para hacer cambiar de postura a mis acreedores opresores. Tan afanado estoy en cumplir los requisitos de tan ardua empresa que ya ni atiendo las llamadas telefónicas ni recojo las cartas que recibo exigiéndome el pago de mis deudas varias. No las pienso pagar. Tal es el acoso al que me veo sometido que, ya leen, permanezco en mi casa cuando mi intención era pasar unas desahogadas vacaciones en algún lugar exótico. Aun no se notan del todo los efectos de mi régimen absoluto, pero aviso a mis perseguidores de que estoy equipado de todo cuanto necesito para completar mi desafío hasta el final. A saber: varias lonchas de jamón york, unos calzoncillos horrendos y una cámara de fotos. Cuando pasen unos días obsequiaré al torturador que ejerce como director de mi banco con una foto propia marcando costillar. Fundamental también la ducha diaria de 40 minutos, si es acompañado mejor. Al final no va estar tan mal esto de echarle un pulso al poderoso. Ay, ya me veo paseando por delante de la sucursal de debajo de mi casa sacando pecho y con cara de aquí estoy yo. Disfrutando como mártir o como héroe de una victoria moral sin precedentes. No veo el momento también de poder mirar con aires de superioridad a todos esos curritos que se desloman en uno o varios trabajos para llegar a fin de mes. Ya he hecho una ronda de llamadas para avisar de mi decisión. Ahora sólo hay que esperar a que la rueda mediática haga el resto. Siento ironizar con algo tan sensible como una huelga de hambre ya que hay quien recurre a este extremo cuando no le queda más remedio y para defender causas nobles. Pero no lo siento en absoluto por una sabandija como el etarra José Ignacio De Juana Chaos que recurre sistemáticamente a ellas para desafiar, amedrentar, alimentar el victimismo en el que se sustenta su mentira y, por encima de todo, irse de rositas de unos crímenes de los que nunca se ha arrepentido. Es el caso de su última huelga, con la que pretende lograr los objetivos antes mencionados para tapar la responsabilidad económica que todavía hoy contrae con sus víctimas. Tampoco los siento por los que le permitieron que sus bravuconadas tuviesen premio al consentirle sus caprichos. Bastante que el Estado de Derecho que él tanto aborrece le ha permitido pasar en prisión sólo ocho meses y medio por cada uno de sus 25 asesinatos. Al menos eso ya le ha salido bastante barato. Qué asco.

Fotografía de Alejandro Requeijo

Alejandro Requeijo

Licenciado en Periodismo

Escribo en LaSemana.es desde 2003

Redactor de El Español

Especialista en Seguridad y Terrorismo

He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio