¿TÚ TAMBIÉN?
Más que raza

Por Álvaro Abellán
3 min
Opinión30-06-2008
Si mantenemos un protagonismo de primera línea mundial en deportes que no cuentan tanto con el fervor del público, andábamos atascados en cuartos en el que más nos moviliza. Por fin hemos superado la barrera: la Selección española de fútbol ha ganado la Copa de Europa de Naciones. Además, no lo hemos hecho sólo con “raza”, grito muy ajustado a los cánones de buena parte de nuestro pasado histórico -no sólo deportivo-. Lo hemos hecho, además, con otras virtudes que adornan la España del siglo XXI: cordialidad, espíritu de equipo, capacidad de adaptación e inteligencia. No sólo podemos mentar a “la madre que parió al mejor portero del mundo”, el menos goleado del torneo y cuyos dos penaltis parados sirvieron para romper la barrera psicológica de los cuartos. Podemos acordarnos de Villa, el máximo goleador del campeonato a pesar de haber anotado sólo en dos encuentros. Entre esos dos nombres, más de 20 que brillan con luz propia, pero, sobre todo, con luz de equipo grande. No hemos ganado por un jugador, ni siquiera por once. Hemos ganado porque hemos hecho el mejor juego y eso sólo puede hacerlo un equipo. Un equipo que sabe cuándo tocar, cuándo correr, cuándo dormir el partido, cuándo sorprender… y cuándo ir a ganar con nobleza y corazón, que es siempre. Cuando se juega así, también se juega bonito, pero, además, con casi total seguridad, se gana. El cambio generacional le salió bien a Luis Aragonés y los que ahora nos acordamos de Raúl sólo lo hacemos para saber que un hombre de su talla estará muy contento por sus compañeros y por el fútbol español, sin duda más contento por todo lo ocurrido que triste por su ausencia, por más que ésta le duela a un jugador con un corazón enorme y hambriento de fútbol y victoria. Raúl, como esta selección, sabe vivir el ganar y el perder, cosa que les hace más grandes aún de lo que se ve en el campo. Quedan pocos símbolos que unan a los españoles, pero esta selección de madridistas y culés, de grandes y de pequeños, es uno de ellos. No sólo por la victoria, sino por sus valores: sentido del juego, cordialidad entre los compañeros, nobleza con el rival, hambre de hacer las cosas bien, mantener los nervios ante las adversidades y las salidas de tono de algunos rivales, más sentido de equipo que sed individual… lecciones del deporte que, siendo sólo deporte, han formado parte de la paideia (la formación del pueblo) desde los tiempos de Grecia. Esta selección ha creado un estilo de fútbol, que, sin duda, será imitado. Y ese estilo de fútbol es más que un estilo de fútbol. Disfrutemos del juego de esta selección leyendo en ella todo lo grande del fútbol, pero, también, todo lo grande del deporte, pues en él se encuentran muchas de las claves para afrontar con éxito el juego de la vida, claves que, asumidas por quienes queremos convivir, nos permiten adentrarnos en ese lugar donde la vida se ensancha.






