SIN CONCESIONES
Patriotismo del S. XXI

Por Pablo A. Iglesias
3 min
Opinión29-06-2008
¡España es campeona! Todo el país ha vibrado con el triunfo de la Selección española de fútbol en la Eurocopa 2008. Jóvenes, adultos, niños, ancianos... No importa la edad ni el lugar de residencia. La victoria ha despertado una ola de entusiasmo desde Cádiz hasta Gerona, desde Murcia hasta Vigo, desde Bilbao hasta Madrid. Por primera vez desde hace muchísimos años, 46 millones de españoles han compartido una misma ilusión, han gritado al unísono desde el sillón de sus casas, han saltado con el gol de Fernando Torres, han entrado en éxtasis al ver a Íker Casillas levantar la copa de campeones. Pero si España hubiera perdido sería lo mismo. El mero hecho de enfrentarse a Alemania en la final ha enterrado el pesimismo noventayochista, ha conseguido olvidar el malfario de los cuartos de final, ha permitido que la bandera nacional tome las calles sin complejos y ha provocado que la gente grite "¡España!" sin parecer sospechoso. En el siglo XXI, el patriotismo ya no se forja con guerras, ni con grandes desfiles militares, ni con arcos del triunfo para recibir a los ejércitos vencedores. Hoy en día es el deporte quien cohesiona a los pueblos, quien promueve un sentimiento de unidad, quien hace que los compatriotas se sientan orgullosos de pertecer a un país, quien transforma a los individuos en una masa, quien alimenta el orgullo nacional, quien desata el entusiasmo civil, quien pasea por el mundo la bandera española... La Selección de fútbol comandada por Luis Aragonés ha conseguido todo esto en poco más de un mes con seis victorias que han hecho realidad el sueño de cualquier español de nacimiento y de corazón. A algunos nacionalistas vascos como Íñigo Urkullu y algunos independentistas catalanes como Joan Puig no les ha hecho ni pizca de gracia que España triunfe en la Eurocopa. A ellos debe de aparecerles jaqueca y migrañas cada vez que ven juntos con los colores y el escudo de España a jugadores madrileños, canarios, catalanes, gallegos, vascos y andaluces. Cada uno de sus éxitos deportivos como equipo es un gol por la escuadra que encajan los ideales soberanistas de estos políticos. El papel de España en la Eurocopa es el mejor antídoto a las ansias independentistas de Ibarretxe. No tiene sentido que el lehendakari de los vascos quiera separarse de España mientras Xabi Alonso defiende el nombre de su país como nadie junto a Sergio Ramos, Andrés Iniesta y David Villa. Todos ellos representan el nuevo patriotismo del siglo XXI y, con sus triunfos colectivos, demuestran que los españoles somos más y mejores viviendo juntos, compartiendo un proyecto común con más de 500 años de historia, bajo los colores rojigualda y el escudo que combina el pasado y el presente de este país. España no hubiera llegado a la final de la Eurocopa sin Xavi, sin Alonso y sin Iniesta. Pero ellos solos, en sus respectivas selecciones autonómicas, ni siquiera habrían obtenido la clasificación para el torneo. Para quienes no entienden de política o quienes únicamente piensan en ella, la Selección de Fútbol les ha dado una gran lección que jamás deberían olvidar. Juntos, podemos. Por separado, no somos nadie.
Seguir a @PabloAIglesias

Pablo A. Iglesias
Fundador de LaSemana.es
Doctor en Periodismo
Director de Información y Contenidos en Servimedia
Profesor de Redacción Periodística de la UFV
Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito






