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ANÁLISIS DE ECONOMÍA

La realidad y lo que se le suma

Fotografía

Por Gema DiegoTiempo de lectura1 min
Economía15-06-2008

Que ciertos supermercados se han quedado tiritando, faltos de suministro de productos frescos, es verdad. Que ha habido colas en gasolineras, sobre todo en las grandes ciudades, también lo es. Por supuesto, es igual y dolorosamente cierto que ha muerto un transportista en un desgraciado accidente inserto en la huelga. Pero también es verdad que a esta realidad de los paros del sector del transporte se le ha añadido una pátina de exageración, otra de fabulación y un saque de quicio de remate, circunstancias culpables del nacimiento y el mantenimiento de la psicosis en el consumidor. En las ciudades de pequeño y mediano tamaño la escasez de alimentos no ha sido tan notable. En las áreas de interior se ha notado especialmente la falta de pescado, pero, por ejemplo, el suministro de combustible ha estado garantizado. El temor en estos casos se ha centrado en la posibilidad de que, ante el descenso del abastecimiento, los precios suban. Además, la radicalización de la postura de los transportistas ha creado situaciones sorprendentes, como la insistencia en peticiones que el Gobierno no puede cumplir porque carece de los instrumentos para ello, porque están en manos de instancias internacionales o de las leyes del mercado. O como la proliferación de anuncios de Expedientes de Regulación de Empleo al amparo de los cortes en la cadena de producción por falta de materias primas. ¿Hasta qué punto cerrar una empresa una semana debe desembocar en recortar cientos de puestos de trabajo? ¿No estarían algunos buscando la excusa perfecta para programar despidos y sacudirse las culpas? Por eso, en situaciones como esta huelga, no habrá más remedio que observar cuidadosamente para deslindar la realidad de sus aderezos interesados.

Fotografía de Gema Diego