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SIN CONCESIONES

El milagro Obama

Fotografía

Por Pablo A. IglesiasTiempo de lectura2 min
Opinión07-06-2008

Empiezo a estar harto de Barack Obama y todavía no han comenzado las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Acaban de proclamarle candidato por el Partido Demócrata y, sin embargo, estoy empachado por su campaña de marketing político. El mero hecho de que una persona negra (¡basta ya del eufemismo afroamericano!) alcance ese hito es una magnífica noticia para el régimen de libertades e igualdades de este país. El problema es que su condición racial y el eslogan Yes, we can (Sí, podemos)es lo único de su mensaje que ha traspasado las fronteras estadounideses. Y eso es un peligro. Corremos el riesgo de convertir en mito a Obama por el mero hecho de tener la piel oscura, una voz cálida capaz de encandilar incluso al que no entiende el idioma y unas manos abiertas cuando habla que transmiten serenidad y confianza. Obama ya es todo un fenómeno en España porque, paradigmas de la vida, los sectores antiamericanos se han encargado de ensalzarle desde el mismo momento que decidió enfrentarse al resto de los candidatos demócratas. El senador negro representa para ellos la antítesis a George W. Bush, el ángel que limpiará de pecados a la Casa Blanca, el presidente que pondrá fin a la guerra de Iraq, el promotor de los derechos sociales, la búsqueda de nuevas formas de energía, el defensor de una sanidad y una educación públicas. Sin embargo, Obama cuenta entre sus prioridades políticas con planteamientos denostados por quienes tanto le aplauden en España: la importancia social de la fe, la protección de la familia como raíz de la comunidad y una férrea persecución de los terroristas. Obama es mucho más de lo que cuentan los periódicos y los telediarios. Gracias a Internet, es muy fácil descubrirlo. Sin duda, la candidatura de Obama por el Partido Demócrata es un soplo de aire fresco ante la mirada al pasado que representaba Hillary Clinton. Los cambios siempre están asociados al futuro y a lo nuevo. Así que apostar por la esposa de Bill Clinton hubiera sido como confiar en que Mariano Rajoy gane a la tercera las elecciones generales en España. Barack Obama es mucho mejor candidato que Hillary Clinton pero eso no le otorga automáticamente el triunfo ante el republicano John McCain y, por supuesto, no le garantiza la victoria en la cita con las urnas de noviembre. El demócrata Bill Clinton fue recibido con los brazos abiertos cuando arrebató el poder a George Bush padre. Parecía el salvador de la patria después de 12 años de mandato republicano y, en pocos años, manchó su reputación con el escándalo de Mónica Lewinsky y las guerras de Kosovo e Iraq. Hasta George W. Bush parecía bueno a su lado cuando llegó a la Casa Blanca. Así que nadie eleve a santo a Barack Obama porque los políticos al final siempre defraudan.

Fotografía de Pablo A. Iglesias

Pablo A. Iglesias

Fundador de LaSemana.es

Doctor en Periodismo

Director de Información y Contenidos en Servimedia

Profesor de Redacción Periodística de la UFV

Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito