PUNTOS DE DEBATE
Yes, we can

Por Elías Said
3 min
Opinión07-06-2008
Por fin se ha decidido quien representará al Partido Demócrata en la próxima elección presidencial de noviembre en los Estados Unidos. Barack Obama será el primer candidato afroamericano en encabezar uno de los principales partidos políticos de este país tras ganar a Hillary Clinton, cuyo apellido, momentos de soberbia y estrategias de descalificación indiscriminada a lo largo de cinco meses fueron abonando el terreno para su derrota hasta convertir la frase electoral de Obama en realidad: Yes, we can (sí, podemos). Obama representa así la voz del cambio en las próximas elecciones presidenciales en Estados Unidos, al tener en frente a John McCain, candidato republicano, quien representa el continuismo de la errática y descontextualizada política de este país, interna y externamente. Aún es pronto para visualizar el impacto que tendrá el finalizado proceso electoral interno entre los demócratas y la sociedad norteamericana, ya que este partido se encuentra en la actualidad dividido ante la forma y duración en que se llevó a cabo el enfrentamiento entre Obama y Clinton. Esto hace que, a día de hoy y próximas semanas, la primera tarea que el candidato demócrata debe procurar solventar es la reunificación del mismo. Eso si en verdad quiere hacer frente a McCain, quien se ha limitado a ver expectante quien se enfrentará a él, sin el desgaste político que trae consigo cualquier campaña. Este hecho hace que las esperanzas de los republicanos por preservar el poder se mantenga, pero confío en que Obama pueda asumir su rol de abanderado demócrata para hacer realidad el deseo que muchos ciudadanos tienen a favor de un cambio de estilo y estrategia de este importante país, lo cual contribuirá a pasar página a las acciones y formas del gobierno Bush. El actual gobierno se caracteriza por el quebranto de los derechos humanos, a través de cárceles clandestinas; políticas de ocupación, escudado por la lucha contra el terrorismo –siendo muchas veces este concepto abstracto y premeditado, según el interés imperante–; incapacidad de hacer frente a situaciones de crisis humanitaria, como la vivida en New Orleans con el paso del Katrina; y retorno a la aplicación de las políticas internacionales, en especial con América Latina, al estilo Reagan de 1980. Por lo antes expuesto, un personaje como Obama da motivos de esperanza, a pesar de que, demócratas y republicanos, muchas veces, distan en las formas mas no en el fondo –al igual que suele sucederle a PSOE y PP en España. Su estilo cercano, directo, bagaje culturales fragmentado, por su origen familiar y por haber podido ver y comprender al mundo desde fuera de las fronteras norteamericanas, muchas veces demarcadora del pensamiento medio de sus ciudadanos, su capacidad de movilización y acercamiento para con colectivos desilusionados, ante el “hacer política tradicional”, invitan a verle más próximo a lo que uno se siente representado. Esta es la gran diferencia con McCain, quien solo tiene como argumento la preservación y protección de las líneas más tradicionales de la sociedad norteamericana. Solo resta por ver si la sociedad norteamericana, autoproclamada “cuna de las libertades”, está preparada a ser dirigida por un afroamericano, cuando está en juego algo más que la piel del líder de este país para todos nosotros: un Estados Unidos más dialogante y “polite” para con sus ciudadanos y vecinos.






