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¿TÚ TAMBIÉN?

¬Bella¬

Fotografía

Por Álvaro AbellánTiempo de lectura2 min
Opinión01-06-2008

Una camarera llega, por segundo día consecutivo, el tercero en una semana, tarde al trabajo. Esa mañana ha descubierto que está embarazada de un padre al que no quiere y que jamás entrará en esta historia. El dueño del restaurante la expulsa por sus retrasos continuados, sin escucharla. Ella salé corriendo y el chef decide seguirla e interesarse por ella. Así empieza la historia de una amistad que durará un par de días, que comprenderemos mejor por varios fash-backs y que requerirá un salto de unos pocos años al futuro para que comprendamos la resolución. Sin efectismos, sin largos discursos, sin moralinas, sin más respuestas de las que tendríamos en la vida real, esta película nos muestra el valor de la vida, de la familia y de la amistad. Valores que, impregnados de humanismo cristiano, nos regalan en el drama de la vida cotidiana el milagro de adelantar pedacitos de cielo. Bella es la primera película de Metanoia Films, una productora que nace con la inquietud de devolver la dignidad a los inmigrantes latinos retratados en el cine de Hollywood. El estereotipo que pretende derrocar es el del latino como un hombre sin cultura, que aprecia poco la vida, marginal, dedicado a trabajos sin importancia o a actividades ilegales y pandillero. La realidad del inmigrante mexicano que nos presenta encarna los valores de la vida, la familia, la amistad, el trabajo sacrificado y el gusto por la buena comida, todos ellos arraigados en un cristianismo asumido y florecido al calor del hogar. La película no pretende demostrar ideas, ni vender héroes, ni etiquetar personas. Sencillamente nos muestra un modo de afrontar la vida con acciones sencillas y con más silencios que palabras. Así, además de mostrar, propone. Y propone con una sencillez y un respeto que trasciende el guión e impregna todo el metraje: narración, imágenes, actores, localizaciones y banda sonora. Disfruté de esta necesaria propuesta en un pase para distribuidoras y prensa. Si quienes tienen poder de decisión han disfrutado la mitad de lo que lo hice yo, pronto disfrutaremos de ella en salas españolas. Si no, no dejen de perdérsela en versión original. Consíganla como sea. Porque ésta es de esas películas tan discretas que no llegan a obra maestra; pero tan sencillas y edificantes que uno las recuerda toda la vida. Es, sencillamente, Bella y, por eso mismo, uno de esos relatos donde la vida se ensancha.

Fotografía de Álvaro Abellán

$red

Doctor en Humanidades y CC. Sociales

Profesor en la UFV

DialogicalCreativity

Plumilla, fotero, coach