ANÁLISIS DE INTERNACIONAL
Un acuerdo importante

Por Isaac Á. Calvo
1 min
Internacional01-06-2008
Todo conflicto bélico es dramático de por sí y una vez finalizado hay que comenzar las siempre difíciles labores de reconstrucción emocional y material. Sin embargo, muchos escenarios de contiendas se han visto contaminados de enemigos silenciosos que permanecen ocultos hasta que alguien los encuentra. Lamentablemente, la mayoría de las veces, el que lo hace queda mutilado o muere. Es víctima de las submuniciones de una bomba de racimo o de una mina antipersona. Miles de personas –la mayoría, menores de edad– han sido gravemente heridas por estos tipos de armamento tiempo después de darse por concluida una guerra. El acuerdo firmado la semana pasada contra la fabricación y el uso de las bombas de racimo es, por tanto, un paso muy importante para acabar con al menos una de las secuelas de las posguerras. Lamentablemente, no todos los países han firmado el texto y algunos de los que no lo han hecho son potencias mundiales. Aun así es una noticia para estar optimistas. Optimistas están también en Colombia después de los últimos golpes que han sufrido las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). La muerte del fundador y líder de esta guerrilla –considerada terrorista por Estados Unidos y por la Unión Europea– y las políticas llevadas a cabo por el presidente colombiano, Álvaro Uribe, llenan de esperanza a la población. El final de las FARC podría estar más cerca pero siempre hay que ser cauteloso ya que este tipo de organizaciones tienen una gran capacidad de reestructuración y reorganización.
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Isaac Á. Calvo
Licenciado en Periodismo
Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación
Editor del Grupo AGD






