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ARMAMENTO

Bombas de racimo: Arma defectuosa, juguete letal

Por J. F. Lamata MolinaTiempo de lectura1 min
Internacional01-06-2008

Las bombas de racimo han causado más de 100.000 víctimas entre la población civil en las últimas décadas. Algunos de los conflictos recientes en los que se ha utilizado este tipo de armamento han sido Kosovo (1999), Afganistán (2001), Iraq (2003) y Líbano (2006).

Una bomba de racimo está formada por una bomba contenedor que puede ser lanzada desde tierra, mar o aire y que, al abrirse durante la trayectoria, expulsa entre varias docenas y varios cientos de submuniciones que se dispersan en amplias superficies. En teoría, estallan cuando chocan contra el suelo o el objetivo, pero lo peor es que en muchas ocasiones no se produce así. Generalmente, grandes cantidades de municiones quedan en el suelo sin explotar y dispuestas a hacerlo cuando una persona o un vehículo las pisa o transita cerca de ellas. Precisamente ese el problema por el que las bombas de racimo son tan letales, porque como armas no funcionan bien y no estallan cuando el que las lanza lo pretende, sino inesperadamente ante quien menos se lo espera. Las bombas de racimo suponen una de las armas más letales contra los inocentes. Un 98 por ciento de sus víctimas son civiles, la mayoría niños, ya que debido a los colores brillantes y llamativos de los proyectiles creen que son juguetes y los cogen para jugar. Según Greenpeace, desde la década de 1960, este armamento ha sido utilizado en numerosas guerras y también en varios de los conflictos más recientes: Kosovo (1999), Afganistán (2001), Iraq (2003) y Líbano (2006) además de en países africanos como Sudán y Sierra Leona, entre otros. En torno a 100.000 personas han muerto como consecuencia de este juguete letal.

Fotografía de J. F. Lamata Molina