ROJO SOBRE GRIS
Madre de un muerto o de un vivo

Por Amalia Casado
3 min
Opinión05-05-2008
“Tienes que elegir entre ser la madre de un muerto o de un vivo”. En el I Congreso de Juventud “Una oportunidad para cambiar el mundo” se habló de la vida con claridad: lo que nace en la fecundación de un óvulo por un espermatozoide es “uno de los nuestros”, afirmaba el profesor José Carlos Abellán. La mujer que aborta sufre consecuencias psicológicas y existenciales, antes o después, aunque aborte creyendo que con ello pondrá fin a su problema. Los jóvenes, cerca de 300 de entre 16 y 18 años, se marchaban al concluir pidiendo más. “Tienes que elegir entre ser la madre de un muerto o de un vivo”. En nuestra sociedad están muchas veces escondidas las cosas buenas y verdaderas. Está muy bien planeado el ataque a los valores, y me lo constataba un amigo hace poco cuando me contaba que María Teresa Fernández de la Vega visitó China hace unos meses con motivo del año de España en China. Les habló a los universitarios de la violencia entre hombres y mujeres. Mi amigo aseguraba que las autoridades y alumnos se quedaron perplejos y disgustados por lo poco a cuento que venía el tema con el motivo de su visita y con el perfil del auditorio congregado, y achacaba la elección del discurso a la mediocridad intelectual de esta mujer. Yo le aseguraba que a toda una vicepresidenta del Gobierno pueden escribirle discursos sobre cualquier cuestión, y que yo interpretaba aquello como parte de todo ese plan de ataque a las diferencias naturales propias del sexo que pretende promover la indiferenciación entre hombre y mujer, lo cuál es una barbaridad que salta a la vista, al tacto y al sentido común. “Tienes que elegir entre ser la madre de un muerto o de un vivo”. Es algo que una mujer le decía a otra que se planteaba abortar. Me pareció una frase cristalina y sincera de quien verdaderamente quiere aconsejar bien a una madre con un embarazo imprevisto. Es un consejo muy alejado de las invenciones ideológicas que casi imponen el aborto como un derecho de la mujer en su carrera de falsa igualdad con el hombre. Haya visto o no la primera ecografía de su bebé, esa mujer es madre. Y tome la decisión que tome, lo justo es que antes conozca la verdad para poder elegir con más libertad. Ha de saber que ya es mamá, que en su interior hay una vida humana, una personita distinta a todas las demás. Ha de saber que no está sola, que hay muchas personas y organizaciones que dedican su vida a darles apoyo a mujeres como ella; y que, si decide abortar, no dejará nunca de ser la madre de ese niño no nacido al que no podrá olvidar. Lo paradójico y denunciable es que quienes defienden la supuesta libertad de la mujer les oculten esas cosas, llevándolas al abortorio casi de forma obligada, abusando de la debilidad y el miedo iniciales que ahogan a una mujer en esta situación. A esas madres que no han conocido a sus hijos porque tuvieron miedo a decirlo, porque quisieron planificar su bien estar y creyeron que un bebé supondría un obstáculo. A esas madres que creyeron ser libres y hoy no pueden desatarse del nudo de la realidad les dedico hoy, domingo día de la madre, este Rojo sobre gris. No es un aplauso: es un abrazo para decirles que no están solas, que quienes defienden la vida también defienden la suya y les pueden ayudar.
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Amalia Casado
Licenciada en CC. Políticas y Periodismo
Máster en Filosofía y Humanidades
Buscadora de #cosasbonitasquecambianelmundo






