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NACIONES UNIDAS

La mácula en el currículum de los cascos azules

Por Miguel MartorellTiempo de lectura2 min
Internacional04-05-2008

El caso de tráfico de armas a cambio de oro en República Democrática del Congo, que ha salpicado a los cascos azules paquistaníes destinados en ese país, es el último de una larga lista que ensucia las labores de la ONU en distintos lugares del mundo. Aunque normalmente son las tropas las protagonistas de estos escándalos, las altas esferas tampoco se salvan de la corrupción y los comportamientos dudosos.

El intercambio de armas a cambio de oro por parte de los oficiales paquistaníes en el marco de la misión de la ONU en la R. D. del Congo es el último de una larga lista de escándalos en los que se han visto envueltos los cascos azules. En el primer semestre de 2007, en ese país se detectaron 4.500 casos de abusos sexuales, en el 20 por ciento de ellos estaban implicados miembros de la ONU. Las denuncias al respecto aseguran que los casos van más allá de la violación, registrándose delitos de pedofilia o atrocidades similares a las cometidas por las guerrillas ruandesas en el genocidio que dejó más de 800.000 muertos. A finales de 2004, 68 cascos azules estaban siendo investigados por 150 casos de pedofilia, violación o prostitución en la R. D. del Congo. Cascos azules de Pakistán, Uruguay, Marruecos, Túnez, Sudáfrica o Francia obligaron a mujeres, incluso a niñas de 12 años, a mantener relaciones sexuales a cambio de una pequeña cantidad de dinero o comida. El entonces secretario general de la ONU, Kofi Annan, llegó a pedir disculpas por el comportamiento de las tropas humanitarias en la R. D. del Congo. Pero no son los únicos casos. En Burundi dos cascos azules fueron detenidos por abusos sexuales en 2004, delitos que se pueden extender a las tropas de la ONU en Haití, Liberia o incluso en la guerra de los Balcanes, donde los cascos azules se sumaron a la brutalidad de las guerrillas étnicas con las mujeres de la región. En Somalia, las denuncias hacia los cascos azules hablan de asesinatos indiscriminados y prácticas brutales contra la población, y los casos de corrupción, como tráfico de armas o de sustancias ilegales pueden extenderse hasta años recientes en Kosovo o en cualquiera de las misiones de la ONU en África. Pero no sólo la tropa se ve afectada por estos casos. El mayor escándalo en las altas esferas que se recuerda es el del Programa Petróleo por Alimentos en Iraq, que llegó a salpicar al anterior secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan. Su hijo fue uno de los principales imputados en este caso de dudosas prácticas políticas. Al parecer, los funcionarios de la ONU encargados de llevar a cabo el programa Petróleo por Alimentos aceptaron sobornos y pagos de tasas al Gobierno iraquí por el preciado oro negro iraquí. Además, los alimentos y medicamentos que se enviaban al país estaban en malas condiciones o, simplemente, caducados. En los niveles inferiores de la cadena, los casos de corrupción, abusos o tráfico de influencias van desde el simple tráfico ilegal de tabaco hasta atroces abusos sexuales. En cualquier caso, es un mal endémico para una organización que no tiene contrapeso en el mundo y, por tanto, nada por encima de ella que pueda frenarle los pies a sus miembros más corruptos.

Fotografía de Miguel Martorell