PUNTOS DE DEBATE
El mundo anda al revés

Por Elías Said
2 min
Opinión29-03-2008
Si hay algo que caracteriza a muchos dirigentes gremiales, sociales y políticos, sin importar el país de su procedencia, es el hecho de que cuando llegan a “posiciones de poder” se olvidan, al parecer, de lo que ha sido su “ideario”. Pese a que esta regla resulta universal, hay regiones donde se recrudece esta realidad antes expuesta, llegando a puntos donde además de olvidar su ideario, asumen la estrategia de la descalificación ante cualquier crítica a su gobierno. América Latina es una de esas regiones, donde el acceso al poder se torna motivo suficiente para creer que se tiene la verdad absoluta y donde las buenas acciones promulgadas en períodos electorales caen en saco roto, sin la menor esperanza en su concreción y ni tan siquiera un ligero intento de ello. Además de los claros ejemplos observados de absolutismo en el manejo del poder y la recurrente inclinación por el detentar la verdad absoluta para justificar acciones de dudosa talla democrática, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, descalifica a todos los niveles imaginables, a quien osa criticarle. Si esto no fuese suficiente, salta a la palestra una nueva representante de este grupo nada selecto, y por demás criticable, la presidenta de Argentina, Cristina Kirchner, quien, ante la huelga indefinida del sector agrario en su país, en vez de moderar su discurso y fomentar espacios de diálogo para la resolución de este primer gran conflicto social de su estrenado mandato, optó por descalificar sin contemplación al sector en protesta, mostrando así, que la intolerancia es una aspecto más del decálogo de todo presidente en la región. Ambos ejemplos parecen demostrarnos que la única forma de hacer frente a los problemas internos y externos de cada país en la región es con los insultos, comentarios satíricos y envío de piqueteros (milicianos) afines a sus proyectos políticos para repeler cualquier acto contra sus gobiernos. ¿Quién tiene la verdad de los conflictos sociales que suceden en el seno de nuestras sociedades? ¿Quién es capaz de erigirse en propietario de la verdad absoluta cuando detenta un poder dado por una sociedad en su conjunto? ¿Quien les dijo a nuestros políticos que la mejor manera de resolver los problemas es con más problemas y con violencia verbal o física? Definitivamente, el mundo anda al revés y no precisamente desde la visión del escritor Eduardo Galeano en su libro con el mismo título, ya que pareciera que nuestros representantes políticos, en especial en América Latina, en vez de asumir la responsabilidad que su investidura conlleva, toman derroteros donde el aunar esfuerzos con los factores sociales, resultan puramente entelequias. Se prefiere la violencia desde las instituciones y construir la realidad desde la seguridad de los que les apoyan, en lugar de defender el estado de derecho y dirigir el país a favor de mejores condiciones de bienestar social para sus ciudadanos. Promueven la disociación en lugar de promover y crear un proyecto de estado inclusivo. En definitiva, construyen un proyecto político en el que solo se sienten insertos los afines a los gobiernos que dicen representar.






