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ANÁLISIS DE DEPORTES

Silencio en la hora de la dificultad

Por Roberto J. MadrigalTiempo de lectura3 min
Deportes16-03-2008

Tal como era de prever -ya por una cuestión de fechas- Valencia no tendrá la 33ª Copa América que esperaba, sino una disputa de mínimos entre el Alinghi suizo y el Oracle estadounidense cuyo vencedor elegirá sede para la 34ª edición. Los complicados entresijos legales del vetusto reglamento de la Copa jugaron una mala pasada al Desafío Español, que se había convertido en el primer desafiante del vencedor, según las normas del reglamento fundacional (Deed of Gift) y ahora ve cómo los tripulantes han de buscarse otros objetivos para competir, mientras que los tinglados del puerto de Valencia, en obras para adaptarse -entre otras cosas- al circuito urbano de Fórmula 1, permanecen vacíos y en silencio. La aceptación de la queja del Oracle por parte del juez Herman Kahn, de la Corte Suprema de Nueva York, sienta además un grave precedente, puesto que otros sindicatos podrían protestar por los perjuicios que les supone no poder competir, por lo que a mantener inactivas unas infraestructuras costosas y a no poder contar con el retorno publicitario por la exposición de los patrocinadores respecta. Sin embargo, a la hora de asumir responsabilidades, nadie ha dado la cara por parte de la Federación Española de Vela, por parte del Desafío o por parte del Ayuntamiento de Valencia, este último como parte implicada, y mucho, en todo el proceso. ¿Por qué? Si el problema de la reclamación del Oracle vino por la creación de un sindicato de vela ad hoc, en lugar de basarse en otro ya existente, como el que apoya al Desafío, se trata de un error de cálculo, relativamente grave, que cuando menos merece una explicación y, de ser necesario, cobrarse una responsabilidad en quien no se hubiese dado cuenta del incumplimiento legal. Nada especialmente traumático, en principio, salvo que detrás de toda esta situation haya una pugna entre Agustín Zulueta, máximo responsable del Desafío, y un perro viejo como Pedro Campos, que ha visto la opción de presentar a competición un segundo equipo español y corre el riesgo de verse como un traidor, en el sentido de perjudicar la intención de aunar esfuerzos. Es muy pronto para saber el alcance político de la cuestión, puesto que los equipos aún esperan a que los dos sindicatos en liza consigan ponerse de acuerdo en las condiciones con las que han de competir en la próxima Copa América, como el tipo de embarcación, antes de dar cualquier paso en falso. Ahora bien, esa calma chicha de incertidumbre que se mantiene es prejudicial, por cuanto no hará sino que la tormenta, en el momento de desatarse, lo haga con más furia. En ésas, Valencia se lo está jugando todo a una carta, porque cualquier opción para retener la sede de la competición pasa porque el Alinghi consiga revalidar la Jarra de las Cien Guineas. Y aunque el circuito de Fórmula 1 sirva que los planes de grandes competiciones para relanzar la zona del puerto no caigan en saco roto, nadie duda de que un varapalo dejaría cojo y gravemente tocado a tan ambicioso proyecto.

Fotografía de Roberto J. Madrigal