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LÍBANO

Hezbolá, más que un grupo terrorista

Por LaSemana.esTiempo de lectura2 min
Internacional03-02-2008

Hezbolá o el Partido de Dios figura actualmente en las listas de la mayoría de grupos terroristas de Occidente. Sin embargo, el que fuera uno de los agentes de la guerra israelolibanesa de 2006 no es meramente una organización integrista como la ven tradicionalmente los ciudadanos occidentales. Hezbolá cuenta con toda una red de abastecimiento social que le ha catapultado como bastión de los intereses de la población chií en Líbano con una alta aceptación interna.

Pese a que el partido-milicia hunde sus raíces en la ocupación israelí del sur de Líbano a finales de los años 80 y como una respuesta islámica orquestada desde Irán para expulsar a los hebreos, Hezbolá no es hoy en día sólo una organización militar. Detrás de una capacidad militar que, en ocasiones, hace palidecer de vergüenza al propio Ejército nacional (siempre se ha rumoreado que las Fuerzas Armadas han rechazado la ayuda del brazo armado de Hezbolá en situaciones de emergencia para no quedar en evidencia frente a su mejor equipamiento) hay toda una institución que abarca muchos ámbitos de la vida mundana. Hezbolá, al igual que sus primos de Hamas en los territorios palestinos, cuenta con una red social de apoyo a los más desfavorecidos. El Partido de Dios se considera a sí misma como una organización de confesión chií y, al ser esta comunidad tradicionalmente la más pobre del país, posee una red de asistencia educativa y sanitaria a lo largo de diversas provincias (al sur y al noreste principalmente). Además, Hezbolá, sustentado económicamente por Irán y diversas donaciones de ciudadanos y empresarios, ha invertido fuertes sumas de dinero en otras actividades relacionadas con la reconstrucción y mejora de equipamiento de pequeñas localidades y subvencionó incluso antes que el Gobierno libanés a los damnificados por la invasión israelí de 2006. Para ampliar su peso social, Hezbolá cuenta desde hace años con el canal de televisión Al Manar, que emite en árabe, inglés, francés e incluso hebreo. Diversos países occidentales, como España y Estados Unidos, han declarado ilegal el canal por “inducir al racismo y al antisemitismo”. Pese a todo, Al Manar sigue operando en Líbano con una programación dedicada a toda la familia en la que se pueden ver tanto programas infantiles como destinados a público adulto. Tanto su red de abastecimiento social como su autopromoción en el canal Al Manar han catapultado a Hezbolá políticamente hasta contar con los ocho escaños que tiene ahora en el Parlamento, en donde se le engloba dentro de la alianza prosiria Resistencia y Desarrollo.

Fotografía de LaSemana.es