ROJO SOBRE GRIS
Los magos sí saben cómo regalar

Por Amalia Casado
2 min
Opinión06-01-2008
Oro, incienso y mirra. Cuando era pequeña pensaba que los Reyes Magos eran los únicos que, en el fondo, le hicieron justicia con sus presentes al Niño Jesús, porque a Dios, aunque fuera entonces un bebé, y aunque los pastores le regalasen de lo que necesitaban y no de lo que les sobraba –y eso es generosidad- le correspondía ser tratado como Dios. Ha sido hace poco cuando he vuelto a recordar el significado de aquellos tres cofres: oro, por ser Rey de reyes; mirra, por ser sacerdote de sacerdotes; e incienso, por el sacrificio que ofrecería dando su vida. Quizás es aquel simbolismo -que debió de ser tremendo para María, por otro lado- lo que me atrajo tanto de pequeña. Aquellos astrónomos de Oriente, aquellos sabios, llegaban preparados. Estaban muy bien informados de quién era el que iba a nacer, y le llevaban los regalos adecuados. Pero comprender que era Dios mismo hecho Niño al que buscaban, no lo descubrieron hasta que estuvieron frente a Él. Entonces, “cayendo de rodillas, lo adoraron”. Fue el tema de la Jornada Mundial de la Juventud del Papa en Colonia: “Hemos visto su estrella, y venimos a adorarlo”. La tradición cuenta que los Reyes están enterrados allí, en la Catedral de Colonia. Es muy bonita la historia de estos sabios, que eran buscadores de la verdad, que atravesaron desiertos siguiendo lo que las estrellas decían que sería un acontecimiento único y que, definitivamente, cambió sus vidas. Como dice el Evangelio: “volvieron por otro camino”, lo que significa eso: que sus corazones habían sido transformados por el encuentro con Dios en brazos de su madre y junto a San José. También nos dan una lección estos sabios de cómo regalar. Es un tema difícil, pero tenemos que hacerlo muchas veces: regalos. No es fácil acertar, porque la clave no es apostar, sino el amor y la preparación. Mi hermana, por ejemplo, aprendió bien de nuestros Magos a escuchar a su alrededor, y a estar atenta a las necesidades y gustos de los demás, que es la clave del regalo: pensar en el otro, escuchar, y dedicarle un tiempo de tu vida. Y es que regalar es una oportunidad también para quien regala. Es una oportunidad para conocer más a las personas a quienes se regala, para estar más cerca de ellas, para quererlas más. Al final, querer siempre transforma, como les pasó a los Magos de Oriente: fueron a regalar, y se llevaron ellos el mejor regalo: encontrar el sentido de la vida. Ahí es poco. Rojo sobre gris a las personas que saben regalar y ponen en ello un trozo de su vida.
Seguir a @AmaliaCasado

Amalia Casado
Licenciada en CC. Políticas y Periodismo
Máster en Filosofía y Humanidades
Buscadora de #cosasbonitasquecambianelmundo






