SIN CONCESIONES
El reto de Rajoy

Por Pablo A. Iglesias
3 min
Opinión18-11-2007
En España nunca gana las elecciones la oposición, la pierde el Gobierno. Esto es al menos lo que sostienen los sociólogos y politólogos. Los expertos a menudo convierten esta norma no escrita en una regla de tres como si el voto de los ciudadanos fuese tan sencillo como un cálculo matemático. Y no lo es. Es cierto que tanto Adolfo Suárez como Felipe González y José María Aznar salieron de La Moncloa en unas circunstancias excepcionales que convertían en irremediable el cambio de gobierno. Si realmente fuera así, Mariano Rajoy tendría garantizado el triunfo en las próximas elecciones generales. Los numerosos errores y disparates cometidos por el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero deberían ser suficientes para devolver el poder al Partido Popular. Sin embargo, hoy por hoy no es así. Ninguna encuesta le garantiza el triunfo y muy pocas se lo otorgan a falta de cuatro meses para los comicios. Las elecciones generales de 2008 van a decidirse por un puñado de votos y en una decena de provincias. Es más, el futuro de nuestro país depende casi en exclusiva de los debates televisados que enfrentarán a Rajoy y Zapatero en las dos semanas de campaña. Ahí se decantarán unos pocos millones de ciudadanos, los que tradicionalmente desnivelan la balanza hacia uno u otro sentido. Zapatero tiene a su favor la simpatía, esa sonrisa que todavía embauca a muchas mujeres, la seguridad que transmite en sus discursos y, sobre todo, los inmensos recursos de toda clase que otorga estar en el Gobierno. En su detrimento están las incontables improvisaciones de estos años, las mentiras de la negociación con ETA, el circo de las reformas estatutarias, los errores de la política exterior, la presión a la que ha sometido a jueces y fiscales, la falta de ayuda a los agricultores, la ausencia de soluciones para acceder a una vivienda, sus cesiones ante partidos independentistas... incluso la economía empieza a darle disgustos después de tres años batiendo toda clase de records. Zapatero acumula méritos suficientes como para que los españoles le echemos del Gobierno pero puede volver a ganar las elecciones. No es tanto por él como por demérito de Rajoy. El líder del PP todavía no ha logrado que los españoles visualicen en él una alternativa sólida que pueda dirigir España con el mismo éxito que José María Aznar. El problema reside, precisamente, en que no se ha desprendido de la mala herencia que recibió de su antecesor y que, sobre todo, no ha sabido trasladar su proyecto al conjunto de los ciudadanos. Lleva dos años hablando del futuro y tratando de conseguir que el resto de dirigentes olviden lo que pasó hace cuatro años. Ha elaborado un programa de gobierno serio, como es él, pero no llega a la calle. Quienes le rodean suelen echarnos la culpa a los periodistas pero es él quien tiene que romper el cascarón en el que lleva recluido cuatro años. Este es el reto que tiene por delante en los meses que restan hasta las elecciones. Aznar estaba en una situación parecida a la suya en 1993 y al final perdió. Rajoy no se puede permitir lo mismo porque esta es, casi con total seguridad, su última opción para ser presidente del Gobierno. Si no lo consigue, no será porque Zapatero merezca seguir al frente.
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Pablo A. Iglesias
Fundador de LaSemana.es
Doctor en Periodismo
Director de Información y Contenidos en Servimedia
Profesor de Redacción Periodística de la UFV
Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito






