ANÁLISIS DE DEPORTES
Cada ambición tiene su momento

Por Roberto J. Madrigal
2 min
Deportes18-11-2007
El final de temporada de David Nalbandián y el Torneo de Maestros que se ha cascado David Ferrer deja claro que el circuito masculino tenis no es cosa de dos jugadores, pero en todo caso, que Roger Federer y Rafael Nadal son, con diferencia, los más constantes en sus resultados. El manacorí, en todo caso, tiene algún motivo más para cerrar el año -como es costumbre con su entrenador, su tío ...- con una dosis de autocrítica, a pesar de los éxitos. Ha llegado a los últimos meses quizá sin su mejor tono físico y, al contrario que en temporadas anteriores, no le ha bastado con su garra para responder al gran tenis del argentino Nalbandián y del suizo Federer. El número uno dejó algunas dudas en Shanghai tras su derrota inicial contra el chileno Fernando González. Pero a pesar de no estar bajo la tutela de algún entrenador, Federer demostró que no ha perdido un ápice de genialidad: su estilo plástico, derroche de repertorio y calidad técnica, dificulta la tarea de imponer un ritmo a sus oponentes. Ése fue el caso de Ferrer, a pesar de todo un dignísimo finalista, aunque resignado -rasgo de humildad, aunque los resultados le hicieron sacar a relucir una moderada ambición, la del que no tiene nada que perder-. Aun así, la escalada de puestos en la lista de la ATP, a costa de tipos como el estadounidense Andy Roddick, avala su crecimiento tenístico, puesto que con 25 años ni mucho menos ha tocado todavía techo. Lo mismo le pasa a Daniel Sordo. Este año lo he tenido -un tanto deliberadamente- a la sombra de esta columna, a expensas de comprobar su paulatina madurez. Y aunque todavía le cuesta un poco manejarse en las pruebas de tierra en relación con Sébastien Loëb y Marcus Grönholm, con la ayuda de un muy buen coche, como es el Citroën, en Irlanda ha apuntado hasta dónde puede llegar. Ese poco de menos experiencia para calcular los riesgos, pero sobre todo las órdenes de equipo porque el objetivo es que Loëb gane el Mundial de pilotos -Ford ya lo ha hecho con el de marcas-, le han impedido llegar más lejos. Puede que aún tenga margen para seguir creciendo, sin demasiada presión, junto al francés, pero el asiento que dejará libre Grönholm a final de esta temporada, sin duda, será una opción de lo más apetecible. El pulso entre ambición o esperar al momento idóneo decidirá.






