CASA REAL
La separación de la infanta Elena no afecta a la Corona
Por María Reyes
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Sociedad15-11-2007
El anuncio de la Casa Real que confirmaba el cese temporal de la convivencia conyugal de la Infanta Elena y su esposo Jaime de Marichalar, ha suscitado algunos comentarios sobre los efectos que ésta podría producir sobre la Corona de España. Sin embargo, esta decisión, tomada por la hija mayor de los Reyes de mutuo acuerdo con su esposo, no influirá de modo alguno sobre su papel como miembro de la Familia Real.
A pesar de la separación de hecho, no habrá, de momento, separación de derecho ni mucho menos divorcio, por lo que la línea de sucesión no se modifica. La infanta Elena de Borbón sigue siendo la cuarta pretendiente de la Corona tras su hermano, el Príncipe Felipe, y las dos hijas de éste, las infantas Leonor y Sofía. Por parte de don Jaime de Marichalar tampoco procede ninguna modificación ya que no entra en esa línea más que como consorte. Mientras no haya una sentencia firme de divorcio, el aún esposo de Doña Elena conserva el título de Duque de Lugo y el tratamiento de Excelentísimo Señor. Si finalmente llegaran a divorciarse, perdería todas las prebendas con las que cuenta en la actualidad. Además, en el plano oficial, don Jaime nunca ha tenido agenda propia y su presencia ha sido siempre acompañando a doña Elena, por lo que tampoco alterará esta separación a la representatividad de la Casa del Rey. Doña Elena, quién el próximo mes de diciembre cumplirá 44 años, contrajo matrimonio con don Jaime, de 45, el 18 de marzo de 1995 en la catedral de Sevilla y ante mil trescientos invitados y representantes de 33 casas reales. Son padres de dos hijos, Felipe Juan Froilán y Victoria Federica, de nueve y siete años respectivamente. Durante los doce años que ha durado el matrimonio, la pareja ha atravesado momentos muy difíciles, sobre todo tras los accidentes vasculares que el duque de Lugo sufrió en 2001 y 2002 y que pusieron en riesgo su vida. Ya en aquel momento, se hablaba de posibles problemas en la pareja, pero la hija mayor de los reyes de España no se separó de su esposo en ningún momento durante toda la recuperación. Sin embargo, los rumores sobre una crisis matrimonial de doña Elena volvieron a resurgir con más fuerza en los últimos meses, aunque estos fueron desmentidos por el Palacio de la Zarzuela en todo momento. No es esta la primera ocasión que la Corona española vive una situación parecida. Entre 1900 y 1939 se produjeron cuatro casos de separación en miembros de la familia Real. El primero fue el protagonizado por la Infanta doña Eulalia, hija de la Reina Isabel II y de Francisco de Asís, que se divorció de su primo hermano Antonio María de Orleans, provocando uno de los mayores escándalos de la época. Años después, el primogénito de Alfonso XIII, don Alfonso de Borbón y Battemberg, se divorció de doña Edelmira Sampedro-Ocejo y Robato, a pesar de que el matrimonio le había supuesto apartarse de la línea sucesoria. Poco después contrajo nuevas con doña Marta Rocarfor y Altazarra, pero se volvió a divorciar en 1938. Por último, el Infante Jaime, hermano del Conde de Barcelona don Juan de Borbón, padre del Rey, se separó de su esposa, Emmanuela Dampierre en 1939.





