ANÁLISIS DE DEPORTES
La cada vez menos paradoja de la ACB

Por Roberto J. Madrigal
2 min
Deportes11-11-2007
Hace un par de temporadas, el ambicioso proyecto malagueño tocó techo al ganar la Liga ACB. Pero el efecto Garbajosa, toda vez que el madrileño tomó rumbo a Toronto, aún sigue presente en el conjunto entrenado por el italiano Sergio Scariolo. Al Unicaja le pasa un poco como al Liverpool de Rafa Benítez: se muestra más consistente en las competiciones continentales que contra los rivales de casa, lo que da una idea de la dificultad que entraña la propia ACB. No hay más que ver las dificultades que tres derrotas consecutivas le van a suponer al Girona para llegar a la Copa del Rey, que disputan los ocho mejores equipos tras la primera vuelta, y a un Estudiantes al que las limitaciones de presupuesto y de estilo lo pueden llegar a condenar al descenso, aunque todavía es pronto. Y todo ello tras haber renunciado a disputar la Copa ULEB por los gastos que le supondría al equipo del Ramiro, por lo que el tiempo empieza a apremiar. En el lado contrario están equipos como Bilbao, Manresa y Murcia, ascendidos en las últimas temporadas y que, tras siete jornadas, llevan bien encaminado el objetivo de la permanencia, pero no desdeñan objetivos mayores: empezando por la Copa y siguiendo por el playoff y disputar competiciones europeas la siguiente temporada. Que no está mal. Aunque con argumentos menores, por cuestión de presupuesto, la garra de jugadores que en un día atinado pueden armarla es el colofón a equipos confeccionados con discreción, pero con criterio, sin fiarse tan sólo al afán de los representantes de jugadores, y dirigidos por entrenadores capaces: ahí está el último novato, el manresano Jaume Ponsarnau, para demostrarlo. Que se lo pregunten al Baskonia, derrotado, y al Joventut, que remontó in extremis diez puntos de desventaja. En la Euroliga, sin embargo, y aunque todavía queda muchísimo pescado por vender, el arranque de la competición avala las virtudes de los conjuntos españoles: un Baskonia con mimbres de dominador, aunque ya no esté Luis Scola, pero que deberá confirmar una mayor regularidad; un Barcelona que aún va a medio gas, pero que consigue ir sacando resultados, aun sin enamorar, y un Real Madrid que es, hasta ahora, el que mejor se va adaptando al exigente ritmo de competición. Empero, aún falta por ver el callo que dan los españoles contra los equipos poderosos, como el Panathinaikos y el CSKA de Moscú, los actuales finalistas de la competición y grandes favoritos al título. El Unicaja, al menos, encuentra consuelo en el grupo menos fuerte, sin los grandes cocos. Pero si ese bálsamo para la autoestima no se traduce en resultados en la ACB... de poco sirve.






