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ANÁLISIS DE SOCIEDAD

Nuestra misión

Fotografía

Por Almudena HernándezTiempo de lectura1 min
Sociedad21-10-2007

Todos tenemos una, aunque no queramos verla, no encontremos el suficiente valor para emprenderla y no busquemos la manera de llevarla a cabo. Nuestra misión va más allá de nuestra vida, de ser los más ricos del cementerio y de que alguien recuerde nuestro nombre algún tiempo después de que dejemos de respirar porque algún día hicimos algo -bueno o malo- que salió de la normalidad. Para vivir no hace falta tener oxígeno en los pulmones durante muchos días, ni acumular, hacer y tener infinidad de cosas. Lo dice quien apenas encuentra tiempo en su agenda para grandes cosas, pues a la mayoría de las jornadas están repletas de muchas pequeñas cotidianas y habituales cosas. Más que el oxígeno, para vivir es necesario un sentido. Y 17.000 españoles dan testimonio -dan fe- de que lo tienen. Por eso se quedan en ese rincón del mundo hacia donde un día les llevó una llamada. Se quedan a pesar de las bombas, de las enfermedades y de las alertas de los gobiernos de no hacerlo. Defienden con sus pequeñas grandes obras que son ciudadanos de ese mundo injusto a quien apenas unos pocos como ellos intentan salvar de su propia historia. En el mundo hay tantas misiones como individuos. O más. Pero realmente sólo unos pocos se remangan y se ocupan de ella, olvidándose de su egoísmo y entregándose a los demás. Salta a la vista quiénes son. El Jefe ya hace lo posible para que se les vea la caridad en la cara, la generosidad en las manos, la verdad en la mirada... Para ello sólo hay que hablar con un misionero. Ante tanta bondad, con gente así el mundo -la misión de seis mil millones de individuos- se queda pequeño.

Fotografía de Almudena Hernández

Almudena Hernández

Doctora en Periodismo

Diez años en información social

Las personas, por encima de todo