ANÁLISIS DE INTERNACIONAL
Birmania, centro de atención

Por Isaac Á. Calvo
2 min
Internacional30-09-2007
El país siempre conocido como Birmania –cuyo nombre oficial desde hace unos años es Myanmar- se convirtió en el centro de atención de la actualidad internacional durante la semana pasada. No es para menos, unas protestas por la subida de precios ha desembocado en una auténtica revolución contra la Junta Militar que gobierna con mano de hierro desde hace décadas. Los mandos castrenses, de momento, están controlando las manifestaciones por la fuerza, pero las imágenes de miles de monjes marchando en cabeza de las protestas y la represión por parte de las autoridades están dando la vuelta al mundo. De momento, oficialmente, hay una decena de muertos y cientos de arrestados, pero la poca información que logra superar la censura habla de muchos más fallecidos y de redadas masivas contra la población. No es la primera vez que los militares recurren a la violencia para paliar cualquier intento popular de lograr la apertura democrática del régimen. Hasta ahora, la jugada les ha salido bien y consiguieron anular el resultado de unas elecciones en la década de 1990 y mantener abajo arresto domiciliario a la principal opositora, Aung San Suu Kyi. Sin embargo, aunque las recientes ansias de cambio sean aniquiladas por el Gobierno, la población ha logrado que el mundo mire a Birmania y posiblemente haya dado un golpe mortal al régimen militar. Donde también se están complicando mucho las cosas es en Afganistán. La semana pasada fue muy cruenta. Dos soldados españoles de las fuerzas internacionales desplegadas en el país murieron tras la explosión de una bomba y seis resultaron heridos. Dos militares italianos tuvieron más suerte y fueron rescatados horas después de ser secuestrados. Además, un suicida acabó con la vida de 30 reclutas afganos al detonar su carga explosiva dentro de un autobús. Aun así, la situación no es tan convulsa como la que se vive en Iraq, aunque más vale que se trabaje con más ahínco, pues de lo contrario las dificultades pueden aumentar. Dificultades, sólo políticas, tuvo el presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, durante su visita a Nueva York. Al polémico mandatario iraní no le dejaron visitar la zona cero de los atentados del 11 de septiembre de 2001 y sus discursos en la Universidad de Columbia y en la sede de Naciones Unidas levantaron gran expectación. Ahmadineyad se mostró conciliador y abierto al diálogo, incluso en el tema de su programa nuclear. Aun así, países como Francia siguen siendo escépticos.
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Isaac Á. Calvo
Licenciado en Periodismo
Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación
Editor del Grupo AGD






