ANÁLISIS DE ESPAÑA
¿División de poderes?

Por Alejandro Requeijo
3 min
España23-09-2007
Suele ser en el colegio, en plena niñez, cuando a uno le empiezan a enseñar eso de que nuestro sistema se fundamenta en una separación de poderes. Que por un lado va el poder legislativo, que reside en las cortes, y luego está el poder judicial. La actividad de unos y otros debe ser independiente y el ejercicio de una proteger a la otra. Un juez es una apersona con autoridad y potestad para juzgar o sentenciar algo y en su trabajó se presuponen (igual que en su día se presuponía el valor al soldado) una serie de atributos como la equidad, la imparcialidad, la razón…. la Justicia. No obstante, luego cuando creces te das cuenta de que todas esas lecciones que religiosamente te preguntaba tu madre para ver si te las habías estudiado y que tú recitabas como un padrenuestro y tres avemarías no sirvieron para nada. Que era pura paja. Pura fantasía como el ratoncito Pérez o los Reyes Magos. Que eso de la separación de poderes puede que en alguna ocasión existiera, pera que ya no. Resulta que ahora los jueces se dividen entre los llamados progresistas y los conservadores. O lo que es lo mismo; según que casos, uno ya puede saber el resultado de la sentencia en función del magistrado asignado. Para entenderse; es como si llegase un momento en el que todos supiésemos a ciencia cierta como iba a ser el resultado exacto de un partido de fútbol simplemente con saber el nombre y las simpatías futboleras del árbitro encargado de pitarlo. Pues eso es lo que al parecer está sucediendo en el mundo de la Justicia. La diferencia es que con lo del fútbol solo se alteraría el humor del lunes por la mañana en la oficina mientras que con lo de los jueces hablamos del invento que, se supone, tiene que defender nuestros derechos y libertades. Pero el problema no es tanto una división entre ideologías, ya sean conservadoras o progresistas. Que va. De ser así, hasta habría algo de romanticismo y todavía uno sabría a qué atenerse. Pero en realidad lo de ser un juez conservador o progresista no es más que un eufemismo que se ha elegido para decir juez del PP, juez del PSOE o juez de nacionalismos varios. No es una cuestión de ideas, es una cuestión de afiliación política a uno u otro partido y vete tú a saber por qué razones. O a cambio de qué. Esto entraña, por lo tanto, que al seguir una directriz marcada por un partido, lo que hoy es negro mañana puede ser blanco. Lo que hoy es “hombre de paz”, mañana puede ser carne de barrote. Lo que ayer era vista gorda, pasado es una actuación rápida y eficaz. Y así está la cosa. No hay más que ver como va el máximo órgano de gobierno de los jueces. Actúa en funciones desde hace diez meses, que es casi lo mismo que decir un año. Y todo porque los partidos no se ponen de acuerdo a la hora de reformarlo. ¿La razón?. El interés de unos y otros por mantener o introducir a sus magistrados de confianza para hacer y deshacer a su antojo. Y lo peor es que tanto los que están ahora como los que vendrán después no sean capaces de alzar su voz para defender su independencia. Aunque sólo sea por postura. Su silencio es una parte más del juego en el que los partidos se saltan todas las reglas sin límite alguno. Total, que de reparto de poderes nada de nada, de independencia entre lo judicial y lo legislativo, pues tampoco, y de la democracia, ni rastro. Al final, más de lo mismo, pura partitocracia. De puente a puente y tiro por que me lleva la corriente.
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Alejandro Requeijo
Licenciado en Periodismo
Escribo en LaSemana.es desde 2003
Redactor de El Español
Especialista en Seguridad y Terrorismo
He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio






