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SIN CONCESIONES

La moda de quemar fotos

Fotografía

Por Pablo A. IglesiasTiempo de lectura2 min
Opinión23-09-2007

Todo empezó con una protesta en Girona contra la visita de los Reyes de España. Una panda de impresentables, independistas e irrespetuosos quemaron fotografías de los Monarcas en plena calle. Seguro que no se habrían atrevido a hacer lo mismo con imágenes de Osama bin Laden o del profeta Mahoma. La cuestión es que cometieron un delito de injurias a la Corona que puede costarles dos años de cárcel y, por eso, han decidido quemar más fotos. Esta vez han sido decenas de personas y a cara descubierta sin que la policía autonómica haya hecho nada por impedirlo. Muy parecido a lo ocurrido en el pueblo guipuzcoano de Lizartza con la quema de banderas españolas. Ambos casos dejan en ridículo la autoridad de los Mossos en Cataluña y de la Ertzaintza en el País Vasco. Su habitual permisividad ante los radicales sólo contribuye a que estas actividades violentas aumenten. Los bárbaros del nuevo milenio cada vez les tienen menos miedo y, por lo tanto, endurecen cada vez más sus acciones. El nuevo gobierno de Zapatero, ese que ahora presume de españolidad y dice ser implacable con la violencia, ha ordenado al fiscal que actúe de inmediato. Sin embargo, ha perdido una ocasión brillante para hacer pedagogía: eso que tanto le gusta a María Teresa Fernández de la Vega. No sólo hubiera sido necesaria una una contundente respuesta política a los ataques a la Corona. Además, sería conveniente que el Ejecutivo explicase a los españoles los motivos por los que España tiene a Juan Carlos I como jefe del Estado. Zapatero debería recordar la imprescindible contribución del Rey durante la transición a la democracia y las numerosas ventajas que aporta la familia Borbón al buen desarrollo de nuestra convivencia. La Corona aporta estabilidad política, garantiza buenas y duraderas relaciones internacionales con otros países, evita una pugna partidista entre la Presidencia del Gobierno y la Jefatura del Estado, ahorra cientos de millones de euros en elecciones y transmite un mensaje de sensatez cada vez que es necesario. Zapatero debería explicar todo esto, aunque sea tan republicano como los que queman las fotos de los Reyes. Igual que empleó meses en convencer a los españoles de la conveniencia de negociar con ETA, ahora debería esmerarse en defender a la Corona de la misma manera que el Rey le ha protegido en contadas ocasiones a lo largo de esta legislatura. Seguro que lo haría si ardieran fotografías de Felipe González, de José Montilla o de cualquiera de sus ministros. En ese caso, Zapatero pondría el grito en el cielo frente a los radicales. Pero como los delincuentes son de izquierdas en este caso, guarda silencio para no perder más votos de los que ya ha derrochado a lo largo de cuatro años de insensateces. Zapatero es así: no se levanta de la silla hasta que queman su propia fotografía y las llamas le alcanzan los tobillos.

Fotografía de Pablo A. Iglesias

Pablo A. Iglesias

Fundador de LaSemana.es

Doctor en Periodismo

Director de Información y Contenidos en Servimedia

Profesor de Redacción Periodística de la UFV

Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito