SIN CONCESIONES
Un camaleón en Moncloa

Por Pablo A. Iglesias
2 min
Opinión08-09-2007
Cuando era niño, me gustaban mucho los camaleones. Me refiero a ese reptil de extensa cola y ojos saltones que cambia de color según las condiciones ambientales. Me parecía increible que un bicho tan pequeño pudiera modificar su aspecto físico tan rápido. Esa virtud inigualable e irrepetible en otro animal le ayuda a cazar, esconderse de los depredadores, pasar desapercibido cuando conviene no llamar la atención, atraer a las hembras con colores vivos y llamativos, engañar a sus adversarios... Es un espécimen único. Sin embargo, con la edad aprendí que en la raza humana también existen muchos camaleones, pero de otra clase. Son maestros de la interpretación, timadores de circunstancia, oportunistas, veletas de la conducta, mentirosos, pelotas que se convierten en desleales a la mínima oportunidad. Son camaleones humanos con la habilidad de adoptar la actitud más ventajosa en cada caso. La política es una de las profesiones con mayor número de camaleones. Gallardón constituye uno de los mejores ejemplos. Agudo como pocos para elegir lo que más le conviene, con mano izquierda para esconder su genio autoritario, famoso por su perfil centrista aunque denostado por algunos tics autoritarios. Sin embargo, si convocaran un concurso de camaleones en el Congreso de los Diputados el campeón sería, sin lugar a dudas, Rodríguez Zapatero. El presidente del Gobierno ganó las elecciones generales de 2004 con la careta del talante y la verdad, se la arrancó nada más pisar la moqueta de La Moncloa y ahora pretende engañarnos de nuevo a base de sonrisas, frases hermosas y un giro de 360 grados a la política que ha aplicado durante los tres años anteriores de legislatura. Zapatero ha emprendido una rapidísima marcha atrás para concurrir por segunda vez a las elecciones como el hombre del talante, el consenso, la verdad y los pactos de estado. Zapatero tocó fondo con las elecciones municipales del 27-M y la ruptura del alto el fuego de ETA. A partir de ese momento ha comenzado una complejísima tarea para recuperar la confianza de los 45 millones de españoles. Cree que todavía puede recuperar el crédito que perdió con la ruptura del Pacto Antiterrorista, con el estatuto catalán, con su alianza junto a Carod Rovira, con los muertos de Guadalajara, con sus imprudencias en política exterior, con las opas sobre Endesa, con los retrasos del AVE, con los incendios de Galicia y Canarias, con el fiasco de la vivienda, etc. Para compensar todo eso, ahora reparte cheques de 2.500 euros a los padres, presume de fortaleza económica en vísperas de una crisis internacional, promete ser implacable con los terroristas, paraliza las reformas estatutarias... Es un camaleón de los pies a la cabeza. Como el reptil, tiene los ojos saltones y a cada instante cambia de color de chaqueta. Pero como buen camaleón es un actor, un mentiroso y un oportunista que, con tal de ganar las elecciones de 2008, sería capaz de llamar guapo a Rajoy.
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Pablo A. Iglesias
Fundador de LaSemana.es
Doctor en Periodismo
Director de Información y Contenidos en Servimedia
Profesor de Redacción Periodística de la UFV
Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito






