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ROJO SOBRE GRIS

Valientes respuestas

Fotografía

Por Amalia CasadoTiempo de lectura3 min
Opinión22-07-2007

Recién licenciado. Acaba de terminar su carrera de Administración de empresas. Y acaba de terminar su vida en un accidente de tráfico. Su madre, sola y desconsolada en el funeral, me conmovió profundamente. Casi pude sentir como ella, llorar como ella, imaginar lo que ella. ¿Por qué? ¿Pero qué sentido tiene ahora una madre sola y derrumbada? ¿Pero por qué pasa esto? ¿Pero qué sentido tiene el sufrimiento? ¿Pero es que, acaso, tiene un sentido? ¿Qué importa todo el oro del mundo? ¿Qué importa que miles de personas se peleen a las puertas de las librerías por leer el final de Harry Potter por muy buena noticia que eso sea? ¿Pero qué sentido tiene nada ahora para una madre sola y angustiada, que ha perdido todo lo que más quería? ¿Hay dinero para pagar ese desconsuelo? ¿Hay puesto de trabajo que rellene el vacío interior que ahí queda? ¿Qué le importa ahora a esta madre que las juventudes socialistas reivindiquen la eutanasia? ¿Qué le importa el fracaso escolar en España? ¿Qué le importa nada de nada? ¿Consolará un diamante? ¿Consolará un viaje exótico? ¿Es que hay algo que pueda consolar? Su funeral estaba lleno. Lleno de compañeros de clase, de amigos de la familia. Yo me alegré por esa madre, porque el calor humano seguro le hace sentirse menos sola. Pero más me alegraron las palabras del sacerdote en la homilía. Resonaban. Iluminaban. Parecía Cristo mismo allí diciendo: “Maite. Yo puedo. Yo he metido las manos en la muerte. Yo he resucitado: la he vencido. Mi hombro consuela. Yo puedo. Soy Dios. Levanta tu mirada y pregúntame: ¿Por qué estás ahí, crucificado? ¿Es que ese dolor tuyo tiene algo que ver conmigo? ¿Es que quizás esto tenga un sentido, aunque ahora el dolor obscurezca mi mirada y todo parezca turbio y sin salida? Mírame: yo he vencido a la muerte. Yo puedo consolarte. Puedo. Y quiero”. En este mundo hay sitios en los que merece la pena estar, personas a las que merece la pena escuchar, preguntas que merece la pena hacerse, respuestas por las que merece la pena pasarse una vida buscando. El lunes me despertaba con la noticia de que las juventudes socialistas reivindican en su congreso que se legalice la eutanasia, que apoyan las negociaciones con ETA, que defienden la asignatura de Educación para la Ciudadanía, que quieren votar a partir de los 16 años. Me pregunto si no tienen otras preguntas que hacerse, si con eso se quedan ya contentos, si pensarán que le hacen así un gran servicio a la juventud española, sin con eso van a garantizar una mayor felicidad a sus compañeros de generación. Quiero dedicar este Rojo sobre Gris a los valientes: no a los que se hacen preguntas, sino a los que buscan las respuestas a esas preguntas que laten en el fondo del corazón de cada hombre. Ésa es una verdad: quiénes somos, a dónde vamos, por qué el sufrimiento… Nadie puede sustraerse definitivamente a esas cuestiones. Nadie puede aparcarlas y no volverlas a encontrar en cualquier momento, de forma inesperada. Vuelven una y otra vez. A quienes las escuchan y ponen todo su empeño en buscar una respuesta convincente con la que se pueda ser coherente en la propia vida, a esos dedico este Rojo sobre Gris.

Fotografía de Amalia Casado

Amalia Casado

Licenciada en CC. Políticas y Periodismo

Máster en Filosofía y Humanidades

Buscadora de #cosasbonitasquecambianelmundo