SER UNIVERSITARIO
Cuando manda la forma

Por Álvaro Abellán
4 min
Opinión08-07-2007
Si van ustedes a la portada de LaSemana.es verán que el primer párrafo es de una sola línea. Un vicio incorporado de la información radiofónica o televisiva, dirá alguno. Pues no. Ya es hasta ridículo en radio y televisión e incorporarlo a la prensa sería estúpido. En este periódico tenemos una auténtica razón de peso: que es que así se ve mejor. Que, si no, no queda tan estético. Lo mismo pasa con los títulos de los artículos de opinión. De vez en cuando me sorprendo con uno distinto del que yo puse, cambiado sin criterio y sin consulta, porque el que me inspiró la musa era demasiado largo -o demasiado corto- y el corrector debió de pensar que su manual matemático vale más que cien mil musas poéticas. En alguna otra ocasión, me encuentro con párrafos quirúrgicamente divididos, de modo que la idea queda huérfana de ejemplos, o el contraste descafeinado en una especie de enumeración. La razón: es que así todos los párrafos salen más o menos de la misma longitud. He sido corrector y editor durante años y soy un amante de las formas… especialmente cuando sirven a la expresión del fondo. Habré cambiado decenas de titulares y he reordenado cientos de frases, párrafos y noticias (aunque creo que nunca se me ocurrió cambiar título o estructura de un artículo de opinión). Me consta, además, que me equivoqué algunas veces y sé que en muchas otras que aún no sé también me he equivocado. Es más: mi madre me manda todas -¡todas!- las semanas un comentario sobre mis propios textos entre los que destaca siempre alguna errata -parece que esas no le importan a quien me corrige el artículo-. La cuestión no es retocar o no retocar. La cuestión es, primero, cuál es el criterio por el que se hacen las cosas; y, en segundo lugar, el modo de hacerlas. He tenido la oportunidad esta semana de compartir con varios periodistas multitud de testimonios sobre la situación real en el País Vasco. Leo además cómo nuestros jóvenes están en peor situación que nunca, con un consumo de drogas duras muy por encima de la media europea y una esperanza sobre su futuro o ideas sobre su vida muy por debajo de lo que es esperable en cualquier ser humano. En el País Vasco vivimos un totalitarismo y entre nuestros jóvenes una renuncia a ser hombres… pero no verán eso en la portada de LaSemana.es, a pesar del notable despliegue en Sociedad. Verán en la portada algo “muy importante”, en cierto modo, porque lo es; pero más en cierto modo todavía, porque es lo que darán los otros medios. Este último criterio, no se dejen engañar, también tiene que ver con la forma y no con el fondo. Es noticia lo que dan los otros, lo que podemos dar más o menos bien y lo que nos hace “estar en el mundo”, aunque quien la escriba no tenga ni idea de a qué huele en Gran Bretaña ni sepa cómo suda un terrorista islámico. Seguramente, quien escriba sobre Gran Bretaña sí tenga la oportunidad de visitar el País Vasco, de recorrer los macrobotellones de su ciudad, de relatar el testimonio lloroso de un exiliado, de una víctima del terrorismo o de una madre abandonada por un hijo que se fugó con una tal cocaína. Pero, para qué. Si para publicar lo único que necesita es una portada cuyo párrafo sea de una sola línea, un titular de entre 10 y 15 palabras y un tema del que se hable en muchos otros lugares. Que no busque la verdad a fondo, que no se mueva de su silla, que no le preocupe el futuro de su país o de sus jóvenes, sino sólo lo que hace ruido ahora. Que sepa todo esto, que es lo que necesita para ser un gran periodista, para saber elegir los temas de la agenda e, incluso, para corregir titulares y reorganizar párrafos de otros que van de listos por no cometer faltas de ortografía. En definitiva, que se haga a las formas del mundo, que se haga a las formas de su medio, y que renuncie a todo lo que tenga que ver con el fondo.






