ORIENTE PRÓXIMO
El Gobierno palestino de unidad nacional entra en una grave crisis

Por Salvador Martínez Más
2 min
Internacional20-05-2007
“Desde el principio he encontrado obstáculos que han desposeído al Ministerio de sus poderes” y que “han hecho de mi posición” una “posición vacía” y “sin autoridad”, declaró a la prensa Al Qawasmi el día que dejó la Cartera de Interior. Sus palabras dan cuenta de hasta qué punto el acuerdo que suscribieron Mahmud Abbas, presidente palestino e Ismail Haniya, primer ministro de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), se ha convertido en papel mojado.
La situación no ha mejorado en los territorios ocupados de Palestina a pesar de la unión gubernamental acordada por los altos dirigentes de Fatah y Hamas. Los dos principales actores de la vida política palestina no han sido capaces de aprovechar un Gabinete gubernamental configurado por ambas partes para poner fin a los enfrentamientos entre militantes de uno y otro bando. En consecuencia, la violencia ha vuelto a reinar en la Franja de Gaza y las víctimas mortales se cuentan por decenas, al igual que los heridos. Mahdi Abdul Hadi, director de Passia, un think tank palestino formado por universitarios y académicos de diferentes horizontes basado en Jerusalén, dijo a la reportera del diario estadounidense The New York Times Isabel Kershner que el endeble resultado del acuerdo alcanzado en La Meca tiene que ver con el hecho que éste “fue más una declaración de principios” que cualquier otra cosa. De ahí que “nunca fuera aprobado por las facciones de Fatah o Hamas sobre el terreno”. Si a esta disconformidad se suma la ausencia “de voluntad política de correr el riesgo de actuar”, que Abdul Hadi ve en Haniya o Abbas, se reúnen dos elementos necesarios para comprender el porqué Hani Al Qawasmi habló el pasado lunes de un Ministerio del Interior vaciado de capacidad de acción. El primer responsable de la escalada de violencia que ha vuelto a enfrentar a milicianos de Fatah y Hamas, dejando un balance de 47 muertos según el último comunicado fechado el 20 de mayo del Palestine Center for Human Rights, tiene nombres y apellidos. Según el nombre evocado por oficiales de la ANP desde que comenzó la gestión de Hani Al Qawasmi, el director del Ministerio del Interior, Rashid Abu Shbak, no sólo habría impedido el trabajo del desde el pasado lunes ex ministro. Además, este colaborador de Mohammed Dahlan, el hombre fuerte de Fatah en una Franja de Gaza controlada por Hamas, habría dado la orden a los hombres armados de Fatah de que patrullasen en las calles controladas de Gaza sin que Qawasmi estuviera ni de acuerdo ni informado. Estas patrullas fueron vistas como una provocación por la Fuerza Ejecutiva de Hamas que velaba por la seguridad de la franja de territorio palestino. Si éste fue el origen inmediato de la crisis que ha minado el Gobierno palestino de unidad nacional, dejando vacante un Ministerio del Interior del que provisionalmente se hace cargo Haniya, no hay que dejar de señalar a la Comunidad Internacional como co-responsable del fallido intento de unión entre Fatah y Hamas. Porque tras el acuerdo alcanzado en La Meca, en ningún momento, ni Israel, ni Estados Unidos, ni la Unión Europea, trataron de levantar el embargo internacional que mina la economía palestina y que fue establecido como consecuencia de la victoria de Hamas en las elecciones legislativas de enero de 2006. Esta formación islamista aún niega a Israel el derecho a existir y no renuncia a la violencia como modo de “resistencia” ante la ocupación israelí.





