SIN CONCESIONES
La revolución de los sumisos

Por Pablo A. Iglesias
3 min
Opinión20-05-2007
Zapatero llegó a La Moncloa enarbolando la bandera de la paz y la verdad. Estas dos fueron las ideas que le empujaron a la victoria. Paz frente a la guerra de Iraq. Verdad frente a la mentira del 11-M. Tres años después, Zapatero mantiene en lo alto del mástil la misma bandera pese a estar descosida y descolorida. Así pretende ganar las elecciones autonómicas y municipales. Como si el tiempo no hubiera transcurrido. Como si los ciudadanos permanecieran anclados al recuerdo del pasado. La bandera sigue ondeando pero el viento ha cambiado de rumbo. Cesó el vendaval y tras él quedaron al descubierto muchas mentiras y contradicciones. Ahora sabemos que Zapatero ya estaba negociando con ETA antes de llegar a La Moncloa. Sabemos que Zapatero traicionó el Pacto Antiterrorista desde el mismo momento de su firma. Sabemos que durante seis años nos ha mentido y engañado. Merece una reacción popular... pero no hacemos nada. Somos espectadores pasivos de injusticias como esta. Somos sumisos, conciencias anestesiadas, con principios adormecidos por el relativismo y valores cuestionados por el todo depende. Cada vez que callamos y miramos para otro lado somos cómplices de este y otros muchos males. "Aceptamos la realidad del mundo tal y como se nos presenta". Esta sería la explicación a nuestro silencio. La frase pertenece a un fragmento de la película El show de Truman. Así es como el productor de una televisión justifica tener recluido a un ser humano en un mundo ficticio donde él es el protagonista de un programa tipo Gran Hermano. Truman cree la realidad que le presentan durante más de 30 años hasta que su ansia de viajar le lleva a rebelarse contra el mundo ficticio en el que, sin saberlo, vive preso. Un buen día, Truman despierta del letargo, de ese sueño perfecto pero lleno de falacias y de las mentiras que le contaban todas las personas que le rodeaban. En el mundo real, quienes más mienten son los políticos. Mintió Felipe González con el GAL y la corrupción. Mintió José María Aznar con la guerra de Iraq y el 11-M. Y también miente ahora José Luis Rodríguez Zapatero con la negociación con ETA. Los españoles se rebelaron en las calles y en las urnas contra anteriores presidentes del Gobierno y tienen motivos para volver a rebelarse ahora contra Zapatero. Privilegios para minorías, reformas indefinidas y contradictorias del marco jurídico, reuniones con un partido político ilegal, rebaja de penas para los asesinos y negociación con una banda terrorista. La marea sosegada y tranquila que es la sociedad civil había permanecido sumisa y complicente hasta el momento. Igual que Truman. Pero poco a poco comienza a despertar. Espabila cada vez que Zapatero insiste en negociar con ETA y cada vez que cede a los deseos de la organización terrorista. Ha engañado durante años a los españoles y, ahora que le han descubierto, incluso se niega a reconocerlo. Quien antaño exigió verdad se esconde tras mentiras y falsos desmentidos. Es otra manera de disfrazar la realidad, de confundir a los ciudadanos y de ocultar la verdad. El objetivo no es otro que convertir a cada uno de los españoles en un Truman para que continue su vida sin quejas, sin protestas, sin rechistar, sin rebelarse. Pero ha llegado el momento de que esa mayoría social que habitualmente escucha y calla alce de una vez la voz contra quienes tratan de imponer una negociación con los terroristas como algo normal en democracia. Semejante injusticia e indignidad merece una respuesta y una reacción: la revolución de los sumisos.
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Pablo A. Iglesias
Fundador de LaSemana.es
Doctor en Periodismo
Director de Información y Contenidos en Servimedia
Profesor de Redacción Periodística de la UFV
Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito






