ANÁLISIS DE ECONOMÍA
Lo que de verdad nos interesa

Por Gema Diego
2 min
Economía20-05-2007
La campaña electoral que estamos viviendo adquiere en algunos momentos un tinte ridículo. Ejemplos habrá, por supuesto, por todas las provincias de España y en todo tipo de municipios. Desde ataques a la vida privada –véase el debate de los candidatos a la Alcaldía de Madrid...- a intentos de impugnación de candidaturas por no cumplir la Ley de Igualdad que se subsanan con un menéame un poco esa lista, pasando por propuestas estrella más o menos prescindibles que se llevarán medio presupuesto en caso que llegue a gobernar quien las plantea... y de que éste llegue a cumplir sus promesas. No deberíamos estar para chistes en estos momentos, pero a veces da la risa comparar programas electorales de diferentes formaciones para una misma ciudad y comprobar cómo todos promete lo mismo –salvo los partidos y grupúsculos que saben de antemano que no conseguirán ni un concejal, claro está-: una de carreteras, una de aparcamientos y una de museos... y más grandes que las del oponente. Con tanto juego de política creativa y tanto corre que te pillo, echo de menos que los candidatos toquen los temas que realmente interesan a los votantes. ¿No es un clamor que el acceso a la vivienda es uno de los problemas más graves de este país? Pues todavía no hemos visto a ningún aspirante a ayuntamiento o gobierno regional que analice los últimos datos de desaceleración del mercado inmobiliario, los planteados por Morgan Stanley y por las instituciones, y que sugiera soluciones en consonancia que aceleren esta esperanzadora coyuntura. Porque por las hipotecas y por los pisos de protección oficial se suele pasar muy de puntillas. Por si las moscas. Entre tanto, parece que lo que a los gobernantes les interesa es aprovechar para modelar los organismos públicos a su medida mientras los electores nos entretenemos con mítines, globitos, objetos de merchandising y cafés-coloquio, la última moda en lo que actos electorales en pueblos de mediano tamaño se refiere. Pero salir a palpar el sentir de la calle no es invitar a un café a cuatro gatos...






