Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

ROJO SOBRE GRIS

Libres condenados

Fotografía

Por Amalia CasadoTiempo de lectura2 min
Opinión14-05-2007

Decía uno "la insoportable levedad del ser" y hoy pienso "la dramática tiranía de la materia". Levantarse cansado, tener hambre o frío o calor; sed, dolor. Necesitar una casa; combatir la presión de las modas y la inercia de tener otra cosa nueva para lo mismo que la anterior pero de color, hechura o material distinto. Arrugarse. Crecer. Cortarse las uñas. Cortarse el pelo. Sonarse los mocos. Hidratarse. Peinarse. Necesitar gafas. Lavarse los dientes. Ducharse. Afeitarse. Envejecer y que te duelan los huesos, la espalda. Ir quedándose sordo. Ciego. Fuera del mundo que va muy deprisa... y mudo. Y solo. No puede ser que la lógica del mundo sea la de la materialidad, y sus consecuencias y conclusiones el destino del hombre. Quizás el voto de pobreza no sea una cosa sólo para monjas, sacerdotes o consagrados. No estuve, pero me lo han contado: Kiko Argüello en la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, dando un testimonio de su conversión y predicando a cientos de alumnos callados en absoluto silencio durante dos horas: "El hombre está condenado -¡condenado!- a vivir para sí mismo". Sólo Dios puede salvarle. Arrancó de la peana la cruz que presidía el encuentro, programado dentro de la Misión Joven -esa gran idea a la que el Arzobispo de Madrid ha lanzado a los jóvenes católicos de la ciudad-. Arrancó la cruz y le echó el brazo por encima, "como quien pasea colgado del hombro de un amigo", me contaban. Y libre, libre absolutamente, rugió que sólo Dios salva, que se acabaron los moralismos, que si Dios le da el don a ése que asesinó a cinco, ése se salva porque Dios quiere. "Eres libre" es una de las primeras cosas que Dios le inspiró al oído de este hombre del Espíritu. ¿Libres y condenados a vivir para nosotros mismos? Rojo sobre Gris a la Misión joven, porque de poco sirve una respuesta si no hay pregunta, y porque ha suscitado las preguntas en el corazón del mundo universitario.

Fotografía de Amalia Casado

Amalia Casado

Licenciada en CC. Políticas y Periodismo

Máster en Filosofía y Humanidades

Buscadora de #cosasbonitasquecambianelmundo