RELIGIÓN
Benedicto XVI viajó a Brasil en su estancia más larga como Papa
Por Esteban del Pozo
2 min
Sociedad11-05-2007
Misas privadas, charla con el presidente del Gobierno, misa de canonización, encuentro con los jóvenes… Una amplia agenda le esperó al Papa en Brasil desde el miércoles al domingo de la semana pasada. Este fue su primer viaje como Papa a América Latina.
Los puntos candentes de su viaje los adelantó Benedicto XVI en el típico encuentro con los periodistas en el avión. Estos no fueron otros que la preocupación sobre el peligroso avance de las sectas en Brasil, el aborto y la teología de la liberación. En Iberoamérica, una región que acoge casi a la mitad de católicos del mundo, y más especialmente Brasil con 155 millones, se está dando un fenómeno de expansión de sectas basadas en unos dogmas cercanos al catolicismo. Estas, que cuentan en sus filas con el presidente Hugo Chávez, le roban a la religión católica 500.000 fieles al año. Según el Papa, lo anterior "significa que existe sed de Dios" y que la Iglesia católica deberá ser "más dinámica" para hacer frente al problema. La despenalización del aborto en México y su posible imitación en Brasil fue otro de los puntos calientes del viaje. Benedicto XVI explicó que la medida de la excomunión a los impulsores de la ley era "lo previsto por la doctrina de la Iglesia". En su encuentro con los jóvenes, por los que siente una gran predilección, Su Santidad volvió a defender la castidad como "baluarte de nuestras esperanzas de futuro" y les pidió "respeto por la institución del sacramento del matrimonio", también les llamó "para la gran misión de evangelizar a los jóvenes que andan errantes por este mundo" y para ser "hombres y mujeres libres y responsables; haciendo de la familia un foco irradiador de paz y de alegría". Sin embargo, en la reunión que mantuvieron el Obispo de Roma y el presidente Lula da Silva evitaron la cuestión del aborto. Este último le contó los planes sociales que impulsa, como el Beca-Familia que incluye ayuda financiera a millones de pobres del país, y destacó "el liderazgo moral" del Pontífice. Muy explícito se mostró el Papa al valorar la teología de la liberación, una corriente que utiliza conceptos marxistas para analizar la sociedad. Señaló que "es evidente que fáciles promesas que hacían creer que se pueden conseguir de una revolución las condiciones para una vida completa estaban equivocadas" y que "el Magisterio de la Iglesia no ha pretendido destruir el sentido de justicia social sino reconducirlo por el camino justo". Uno de los momentos más esperados del viaje tuvo lugar el viernes 11 de mayo, cuando el Santo Padre proclamó el primer santo brasileño, el beato de Santa Ana, conocido como Frei Galvao. Será anunciado santo tras reconocer el Vaticano un segundo milagro por mediación del franciscano. El primero que se le atribuye es la curación de una niña portadora de hepatitis en 1990, y el segundo, la salvación de una mujer y su bebé hace tan sólo siete años. Benedicto XVI también hizo referencia a la pobreza y a que "la gente pobre de las periferias urbanas y del campo necesita sentir la cercanía de la Iglesia". Asimismo pidió a los traficantes de drogas que "reflexionen sobre el mal que están haciendo a una multitud de jóvenes y adultos".





