ANÁLISIS DE INTERNACIONAL
El adiós de Blair

Por Isaac Á. Calvo
2 min
Internacional12-05-2007
El primer ministro británico, Tony Blair, cumplió la semana pasada lo que anunció meses atrás y abandona el cargo. Con el gesto simbólico de hacerlo público en la misma circunscripción donde comenzó su carrera política, Blair deja su puesto porque cree que ya ha cumplido con su labor. Una decisión que le honra y que le aleja de aquellos que se quieren aferrar al poder a pesar de los escándalos que les salpican. Tony Blair ha sido un buen líder. Con sus decisiones –mayoritariamente acertadas, aunque también alguna errónea- ha hecho avanzar a Reino Unido y mantener, si no aumentar, su posición internacional. Sin embargo, a pesar de los logros y como sucede en otros casos, muchos de los británicos sólo lo recordarán por ser el mandatario de la guerra de Iraq y del seguidismo de George W. Bush. Con la marcha de Blair se abre el camino a su sucesión en el 10 de Downing Street. El ministro responsable de las finanzas, Gordon Brown, es el máximo favorito para asumir el mando hasta que se convoquen elecciones. Blair, además, dice adiós con un logro histórico: el nuevo Gobierno en Irlanda del Norte. Éste está encabezado por el reverendo unionista Ian Paisley y tiene como número dos a Martin McGuinness, ex miembro del Ejército Republicano Irlandés (IRA). Dos personas, hasta ahora enemigas acérrimas, trabajan juntas por la convivencia y la autonomía norirlandesa. Uno que se va y otro que llega. El nuevo presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, después de unas vacaciones, ya prepara su llegada al Palacio del Eliseo y la semana pasada se dejó ver con su antecesor Jacques Chirac. La victoria de Sarkozy, sin embargo, no ha sentado bien a sectores de la izquierda radical, que durante varias noches provocaron graves disturbios en las calles de varias ciudades francesas.
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Isaac Á. Calvo
Licenciado en Periodismo
Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación
Editor del Grupo AGD






