IRLANDA DEL NORTE
El poder une a dos enemigos irreconciliables
Por J. F. Lamata Molina
2 min
Internacional12-05-2007
El ultra conservador unionista Ian Paisley, encarcelado en los años sesenta por sus discursos de odio confesó: “Si me dicen en el pasado que iba a hacer lo que he hecho no me lo hubiera creído”. La prensa se ha volcado con el éxito de un viejo conflicto entre los protestantes mayoritarios gustosos de su integración en Gran Bretaña contra los católicos minoritarios en la órbita de Irlanda.
“Una lección para cualquier lugar en conflicto” ha dicho el primer ministro de Reino Unido, Tony Blair. Si bien el terrorismo parece cosa del pasado, el conflicto dista mucho de haber terminado. El Gobierno británico ha aceptado reforzar una autonomía (que, teóricamente, existía desde 1998) pero al frente de ella está Paisley, ganador de las últimas elecciones norirlandesas y garantía de que la zona seguirá siendo británica. Los miembros del Sinn Fein han aceptado colaborar en ese Gobierno con Martin McGuinness, encarcelado por colaborar con los terroristas del IRA, como vicepresidente. Sin embargo, lo hacen porque lo consideran como un paso adelante para continuar con otros pasos en el futuro que les permitan romper todos sus vínculos con Londres y acercarse a Irlanda. A pesar del nuevo Gabinete, la división del país entre unionistas –pro británicos- y republicanos –pro irlandeses-, puede seguir siendo fuente de conflicto político en el futuro. La extrapolación a España No faltarán los que intenten extrapolar el proceso de paz de Irlanda del Norte con el de España, sobre todo cuando la sombra del diálogo sigue sobre el Gobierno. Lo cierto es que Reino Unido ha hecho cosas similares a las que hizo Adolfo Suárez en su día, con escaso éxito: concesión de una autonomía -como se hiciera en Euskadi en 1979- y liberación de todos los presos del IRA -como hiciera Suárez con los de ETA con las amnistías de 1977 y 1978-). Quizá el fracaso en España se deba a la maniobra del Café para todos que concedió los mismos derechos a otras 16 autonomías, desde luego, nadie se imagina a Blair presentando el “gobierno autónomo de Londres”. Los puntos más distintos se encuentran en que al Gobierno británico no le importó tener mano dura en el proceso al llegar a suspender la autonomía hasta que el IRA iniciara su desarme, como finalmente hizo. Hasta el momento, la banda terrorista ETA no ha anunciado su desarme y sería imposible que, como medida de impaciencia, el Gobierno de Rodríguez Zapatero suspendiera la autonomía de Euskadi. Quizá sea ese el detalle que impide la extrapolación, la sombra del IRA siempre se ha visto sobre el nacionalismo-independentismo irlandés, mientras que en España, el Partido Nacionalista Vasco (PNV) aún con ciertas ambigüedades, siempre ha querido desvincularse de ETA, impidiendo a esta organización considerarse ante el Gobierno central y ante el mundo en general, como supuesta portavoz de la sociedad vasca.





