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ANÁLISIS DE SOCIEDAD

Noticia de un cura ¬rojo¬

Fotografía

Por Almudena HernándezTiempo de lectura3 min
Sociedad08-04-2007

Hay una noticia que casi no se ha difundido esta Semana Santa. Quizás interesaba más publicar informaciones sobre la parroquia que consagra rosquillas en Vallecas y de lo malos que son en el Obispado de Madrid que quieren clausurarla. Pues, entonces, que también valga en el protocolo saludar bajándose los pantalones. Claro, que ésto es una falta de respeto. ¿Alguien se ha preguntado acerca de la labor social que se realiza en los otros centenares de parroquias madrileñas? ¿Sólo en Vallecas se atiende a los pobres? ¿Sólo los curas rojos luchan contra las injusticias? Quizás interesaba más decir que el Papa no condena la pena de muerte en la celebración del Domingo de Resurrección. Quizás interesaba decirlo y obviar la defensa que Benedicto XVI hizo de conceptos como la vida, los derechos humanos y el terrorismo durante dicha celebración. Quizás la oposición a la pena de muerte no sea reivindicar el cumplimiento de los derechos humanos. Quizás el Vaticano tampoco se opuso abiertamente a la pena capital el pasado mes de febrero, cuando publicó una declaración en el congreso mundial sobre la pena de muerte celebrado en París. La Santa Sede aprovechó entonces la ocasión "para acoger y para afirmar de nuevo su apoyo a todas las iniciativas que quieren defender el valor inherente y la inviolabilidad de toda vida humana desde su concepción hasta su muerte natural. En esta perspectiva, llama la atención el hecho de que el uso de la pena de muerte es no sólo una negación del derecho a la vida sino también una afrenta a la dignidad humana". Es más, quizás no interesó entonces, como no ha interesado ahora divulgar lo que añadía el Vaticano entonces sobre la pena de muerte, como que toda decisión de pena capital "incurre en numerosos peligros", como "el de castigar a personas inocentes; la tentación de fomentar formas violentas de revancha en lugar de una justicia social verdadera; una ofensa clara a la inviolabilidad de la vida humana (...) y para los cristianos, un desprecio de la enseñanza evangélica sobre el perdón". Aquel documento afirmaba además que "la Santa Sede reitera su aprecio a los organizadores del Congreso, a los gobiernos (...) y a cuantos trabajan (...) para abolir la pena capital o para imponer una moratoria universal en su aplicación". Pero estos días de Semana Santa, por alguna razón, había que luchar contra el Cristianismo y quizás interesaba más mostrar las imágenes de los atascos, las playas desiertas por el frío y a la gente quejándose del mal tiempo. ¡Con la falta que hace que llueva! ¡Con lo bien que viene que el calor se retrase aún! Pero además de todo esto y de la entrevista concedida por ETA, del podio de Fernando Alonso, de los accidentes de tráfico y de las procesiones como cultura popular typical spanish estos días de Semana Santa ha habido otra noticia. Quizás no interesaba contar que se ha demostrado un milagro del papa Juan Pablo II, a quien muchos de los ciudadanos del mundo actual ha podido ver, al menos en televisión. Quizás no interesaba publicar que se atribuyen otros milagros especialmente a este religioso polaco al que se podría denominar el Papa rojo porque ha multiplicado el número de católicos en territorio comunista: milagros con judíos e, incluso, con musulmanes. Quizás no interesaba hablar de un buen ejemplo de la Iglesia y atarcar a su jerarquía por el caso personal de un sacerdote que reniega de la Iglesia en la que un día quiso formar parte.

Fotografía de Almudena Hernández

Almudena Hernández

Doctora en Periodismo

Diez años en información social

Las personas, por encima de todo