ANÁLISIS DE ECONOMÍA
Hartos de una OPA persistente

Por Gema Diego
2 min
Economía01-04-2007
Estoy harta de la OPA de Endesa. O, mejor dicho, de las OPAs, contraopas, ofertas parciales, amagos y faroles, legales e ilegales, y demás martingalas con que las empresas distraen a sus accionistas y con las que nos deslumbran, a los periodistas, con el brillo de lo imprevisto. La lucha por la eléctrica se asemeja a una serie de éxito que se reedita temporada tras temporada, hasta que, al final, no queda ni uno solo de los personajes que la comenzaron. Para colmo, la última decisión de la Audiencia Nacional prolongará el culebrón por, al menos, seis meses más, pese a las artimañas de la despechada E.ON, que preferiría un rápido final. Estoy harta de que en este país importe más el precio de un café que la inestabilidad laboral o los problemas para comprar una vivienda. De que se lleguen a hacer encuestas por cafeterías para obtener una cifra anecdótica con la que hacer risión de Zapatero y no se ahonde en las causas de que los objetos necesarios se estén convirtiendo en accesorios de lujo. Estoy harta de que cada Navidad, cada Semana Santa, cada puente, cada fecha clave en las quincenas veraniegas se convierta en el blanco de la diana de las huelgas en el sector de transportes. De que en cada viaje haya que temblar por la posibilidad de encontrarse con billetes agotados, overbooking, retrasos o reivindicaciones varias. Estoy harta de esta primavera falsa, de ahogar llantos por los rincones, de sueños borrados por pólenes en ciernes. De politiquillos en ebullición por la proximidad de las elecciones, de cargos de medio pelo en la cuerda floja con amagos de sarpullidos y de candidatos con ínfulas de supermanes de andar por casa. De las incertidumbres. De lo inexplicable. De lo inesperado.






