UNIÓN EUROPEA
Una unión que dura 50 años
Por Miguel Martorell
2 min
Internacional25-03-2007
“Europa no se hará de una vez ni en una obra de conjunto: se hará gracias a realizaciones concretas que creen una solidaridad”. El 9 de mayo de 1950 Robert Schuman, ministro de Exteriores de Francia, pronunciaba su famosa declaración ante la prensa internacional que sentaría las bases para la construcción de una Europa Unida. Sería el 25 de marzo de 1957 cuando el Tratado de Roma crearía oficialmente lo que hoy se conoce como UE.
La voluntad primera de Schuman al proponer la unión de Europa era evitar una nueva guerra entre sus naciones tras siglos de conflictos armados entre ellas. La Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) -creada por impulso de Schuman y Jean Monnet- entre Bélgica, Francia, Alemania, Italia, Luxemburgo y Países Bajos, fue el primer paso en ese sentido. Lo cierto es que la posibilidad de una Europa unida del mismo modo que permanecía Estados Unidos surgió inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, cuando ya el primer ministro británico Winston Churchill pronunciaba un discurso en Zurich (1949) en el que defendió: “reconstituir la familia europea o, al menos, en tanto no podamos reconstituirla, dotarla de una estructura que le permita vivir y crecer en paz, en seguridad y en libertad. Debemos crear una suerte de Estados Unidos de Europa”. Tras la CECA, el 25 de marzo de 1957 llegaría el primer brote de la UE, el Tratado de Roma, cuyo forjado se produciría en una reunión de los seis firmantes de la CECA en el pueblo italiano de Messina. Conocido como el Tratado Constitutivo de la Comunidad Económica Europea, el pacto sellado en Roma estableció la Unión Aduanera de sus miembros y una Política Agrícola Común. Diez años más tarde, el Tratado de Bruselas unificaría la CECA, la CEE y la Comunidad Europea de la Energía Atómica (EURATOM) bajo el mismo techo y aunando a sus tres poderes ejecutivos en uno solo y dotándoles a todos de un Consejo Europeo y una Comisión Europea. Tras la incorporación de nuevos países en la Comunidad Económica Europea, el siguiente hito deviene en 1992, cuando se firmó el Tratado de Maastricht, mediante el cual, además de establecerse la actual denominación de Unión Europea, el proyecto de un continente común cobra también carácter político. Sólo dos años más tarde, el 26 de marzo de 1995, entraría en vigor el Acuerdo de Schengen, que acabaría con las fronteras internas de la UE, y, en 1999, con el Tratado de Amsterdam se crearía el euro, que no entraría en vigor hasta 2002. De momento, dos son las tareas pendientes de la UE, dotarse de esa Constitución que quedó descartada tras el rechazo popular que sufrió en Francia y Países Bajos, y una ampliación como la que no ha conocido hasta ahora, con la incorporación de Turquía, un país principalmente musulmán dentro de una Europa que se siente mayoritariamente cristiana.





