ANÁLISIS DE INTERNACIONAL
Riesgo e inestabilidad

Por Isaac Á. Calvo
2 min
Internacional04-03-2007
El riesgo y la inestabilidad predominan en la actualidad. Ambos son factores que actúan conjuntamente en muchos de los asuntos internacionales. Lo que está ocurriendo en Afganistán es un ejemplo. La situación se está complicando de manera muy notable y si las fuerzas de la OTAN desplegadas en el país no actúan rápidamente la estabilidad lograda tras la caída del régimen talibán puede acabarse y, por extensión, los planes de democratización del país. La cuestión afgana es complicada porque además de los insurgentes y terroristas hay señores de la guerra que han encontrado en el cultivo y tráfico del opio un negocio rentable que quieren mantener como sea. Los atentados y ataques se están multiplicando considerablemente pero a pesar de las peticiones de la Alianza Atlántica pocos son los que se deciden a enviar más tropas al país. Lo que sucede en Afganistán se empieza a parecer a lo que lleva sufriendo Iraq desde 2003. En territorio iraquí los esfuerzos de Estados Unidos y de sus aliados por lograr la estabilización y democratización del país se están encontrando con grandes dificultades como la violencia y los enfrentamientos entre chiíes y suníes. Como la situación no avanza, los gobiernos iraquí y estadounidense han propuesto a sus homólogos sirio e iraní celebrar una Cumbre para buscar posibles soluciones. Una decisión que puede ser un impulso para Iraq. El riesgo que puede tener el programa nuclear iraní sigue preocupando a la Comunidad Internacional. El plazo dado por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha finalizado pero el Gobierno de Irán asegura que su proceso no tiene marcha atrás y dice estar preparado para cualquier evento, incluso la guerra. Las sanciones aprobadas no parecen intimidar al Ejecutivo de Mahmud Ahmadineyad y la diplomacia deberá jugar un papel fundamental si se quiere llegar a un acuerdo satisfactorio para todas las partes. La inestabilidad política italiana ha terminado, de momento. Una semana después de dimitir, Romano Prodi ha logrado, por poco, la confianza del Senado y del Congreso de los Diputados por lo que se mantiene como primer ministro. A pesar de ello, la diversidad en la coalición que forma el Gobierno de Italia no garantiza que unos hechos como los ocurridos puedan volver a repetirse.
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Isaac Á. Calvo
Licenciado en Periodismo
Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación
Editor del Grupo AGD






