ANÁLISIS DE DEPORTES
Si Ullrich ‘se raja’… malo

Por Roberto J. Madrigal
2 min
Deportes04-03-2007
Lamento la retirada de Jan Ullrich. No sólo porque ha sido uno de los referentes del ciclismo en la última década –a pesar de que sólo ganara dos grandes vueltas, el Tour de 1997 y la Vuelta de 1999, y estuviera eclipsado por Lance Armstrong–, sino porque el anuncio tan repentino, cuando la Justicia le había denegado la suspensión para que las muestras de sangre incautadas en la Operación Puerto, me deja la duda de que Ullrich sabía que se acabaría demostrando su implicación en la red de dopaje. ¿Por qué no ha luchado más por su inocencia? Al fin y al cabo, comparto algunas acusaciones que dejó en su despedida: “En mis tiempos de éxito, Rudolf Scharping [ex ministro de Defensa y presidente de la Federación Alemana de ciclismo (BDR)] era de los que más palmadas me daba en la espalda y más fotos se hacía conmigo. Ahora, (…) dice que le he hecho más daño que bien al ciclismo alemán y que no va a darme una licencia que no le he pedido”. Aunque suena en parte a queja por venganza, me da que pensar en cuanto a la coherencia de algunos responsables del ciclismo, especialmente a cuenta de los enfrentamientos entre la Unión Ciclista Internacional (UCI) y las grandes vueltas. Ullrich tiene razón en que su exclusión del Tour, y la de otros ciclistas, fue una decisión desproporcionada, porque el proceso penal sigue estancado, y en cambio ha supuesto una condena anticipada para la carrera de muchos ciclistas. “Se prejuzgó como nunca había pasado antes y como no debería ocurrir en un estado de derecho”. Como sucede después del 11-S… “Dicen que en Suiza hay material con el que podrían suspenderme de por vida. Yo llevo ocho meses preguntándome por qué no aparece ese material y por qué no hay ningún proceso deportivo abierto en mi contra”. Pero tampoco Ullrich ha contraatacado y justificado que esas informaciones fuesen difamatorias. Los ciclistas, si de verdad son inocentes y tienen motivos para una conciencia tranquila, deberían apelar hasta las últimas consecuencias. Como bien afirma la ex presidenta de la BDR Sylvia Schenk, que criticó la comparecencia de Ullrich, éste ha perdido una gran oportunidad para dar a conocer lo que realmente había pasado en el caso Fuentes. “La idea de que no pasó nada es algo que no puedo aceptar”. Para esclarecer la verdad y permitir que el ciclismo sepa de una vez por todas hacia dónde debe caminar, es necesario que se sepa lo que pasaba.






