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ANÁLISIS DE DEPORTES

El Madrid no es lo primero para sus mandamases

Fotografía

Por Roberto J. MadrigalTiempo de lectura3 min
Deportes03-12-2006

La presidencia de Ramón Calderón empieza a ser un ejercicio de temeridad. No sólo porque la decisión de fichar a los suramericanos Fernando Gago, Gonzalo Higuaín y Marcelo Vieira es una decisión simplemente populista, con el objetivo de que parezca que se está gestionando y planificando el equipo. ¿En el mercado de invierno? Si el objetivo son las próximas temporadas, se trata de una simple cuestión de prisas y precipitación. Además, se hace al margen del criterio de Fabio Capello y Predrag Mijatovic, los directores técnicos –al contrario de lo que el presidente del Real Madrid había prometido–. Y para colmo, lo hace en una situación, todavía, de precariedad institucional, puesto que los tribunales aún no han determinado –y van cinco meses– el resultado definitivo de las últimas elecciones, para las que Juan Miguel Villar Mir, y con él Carlos Sainz, son los únicos candidatos que no han retirado su demanda. Por si hubiera pocos enanos en la asamblea del club, el último capítulo de la gestión es un ejercicio de oscurantismo, por no decir una verdadera chapuza. El Real Madrid anunció la venta de sus derechos audiovisuales hasta la temporada 2012/2013. Pero el comunicado de la Junta Directiva no era sino pura propaganda, porque se decía que se manejaron varias ofertas, cuando sólo hubo una, la finalmente aceptada por Mediapro, y sí varias negociaciones más que no llegaron a ofertas, como reconocía el presidente. Además, la pasta gansa garantizada por el contrato, 1.100 millones de euros, encubre la revisión de las dos últimas temporadas del contrato actual, por lo que no se sabe con certeza cuáles serán los ingresos de las cinco temporadas, a partir de 2008, en las que efectivamente se ha firmado un nuevo contrato. Porque es muy probable que vuelva a suceder, para 2010 o 2011, que las cifras se queden por debajo del precio de mercado –como ha sucedido en esta ocasión, por iniciativa del propio Real Madrid– y haya que volver a negociar. Una decisión, por tanto, demasiado arriesgada y poco sensata. El problema del club de Concha Espina está en que su gestión se maneja en parámetros políticos, emocionales, y no empresariales, racionales. Florentino Pérez cayó en el error de subestimar la importancia emocional –dígase resultados deportivos– en una gestión impecable desde el punto de vista económico, pero Calderón está haciendo todo lo contrario, querer demostrar que no es un presidente con pies de barro, y aunque la planificación deportiva –tanto en fútbol como en baloncesto– ha sido acertada, determinadas decisiones se hacen sin la necesaria reflexión. Sólo han pasado algunos meses desde las elecciones y la presidencia del club todavía podría cambiar, pero está empezando a quedar claro que, al contrario de lo que tanto Calderón como Villar Mir prometieron en las elecciones, el Real Madrid y su imagen de señorío no están siendo lo primero. A pesar de sacar adelante los presupuestos, sobran las manipulaciones. Hace falta seriedad, no querer anular -con nocturnidad y alevosía, cuando hay pocos socios- el voto por correo, un derecho de los socios, que no son tontos.

Fotografía de Roberto J. Madrigal