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ACHIQUE DE ESPACIOS

Ayer historia, hoy leyenda

Fotografía

Por Nacho García BarcoTiempo de lectura2 min
Deportes11-11-2001

Evidentemente nunca llegamos a conocernos, pero a mí me bastó con verle jugar. Yo era un niño que ya estaba enganchado irremediablemente por el embrujo de un balón. Aquel verano del 86, en México, supe realmente lo que era capaz de hacer Diego Armando Maradona. Recuerdo que la radio de aquel autobús destartalado que nos llevaba a Puebla, a presenciar la eliminación de España ante Bélgica, fue la que nos acercó la magnífica noticia. El 10 de Argentina acababa de fabricar el mejor gol en la historia de los mundiales. Era cierto, aquello fue una obra de arte. Fue dejando ingleses atrás y, a la vez, haciendo feliz a todo el mundo. Unos años antes había soñado con jugar un Mundial, con "salir campeón", como declaró cuando en sus ojos sólo había inocencia e ilusión por ser futbolista. Pocas veces un sueño tuvo un precio tan caro. Desde aquel domingo en el estadio Azteca todo lo que rodeó la vida de Maradona fueron noticias relacionadas más con sucesos o espectáculos que con el deporte. El título de campeón del mundo no le trajo más que problemas. Pasó de aconsejarnos estar lejos de las drogas a formar parte de ellas, a vivir con ellas. Él dijo sí y fue apagándose un poquito más la estrella de uno de los mejores futbolistas de la historia. Lo peor es que se fue arrastrando por la mierda sin encontrar donde estaba el límite, y ese tope a punto estuvo de llevárselo para siempre. Drogas, problemas con la justicia, enfermedades del corazón... y así hasta ahora. Diego Maradona ha decidido poner fin a su trayectoria como futbolista con un homenaje por todo lo alto de todo el fútbol mundial. Es de suponer que ahora sí que no hay vuelta atrás, que ni siquiera insinuará otro regreso porque ya no está para nada. Sólo para vivir dignamente. La Bombonera, Argentina, el mundo, el fútbol, todos debemos rendir homenaje a un hombre que fue historia y ya es leyenda. Sólo queda esperar que no vuelva a hacer de las suyas. Que disfrute de una vida sana y de lo que se merece un jugador de su categoría. Un mito venido a menos, pero un mito.

Fotografía de Nacho García Barco