ANÁLISIS DE LA SEMANA
Perder el tiempo

Por Almudena Hernández
2 min
Sociedad10-11-2001
El abuelo hacía sombras en la pared con las manos. Entre castaña y castaña recién sacada del fuego aparecía sobre el yeso la silueta de un perro, la de un camello o la de un conejo que la imaginación de los infantiles espectadores hacía adivinar. Aquellos nietos dominan ahora Internet, se entretienen con los videojuegos y cuando estudian lo hacen con enciclopedias virtuales. Las cosas han cambiado. Hasta el Gobierno se ha dado cuenta y ha aprobado el Plan Integral de Apoyo a la Familia. Pero el calor del hogar no depende únicamente de las castañas, ni de la política. El problema no es sólo que la madre también trabaja –normalmente el doble, en casa y fuera de ella-, que aumentan las separaciones y divorcios (¿por falta de calor?), que la vivienda es más fría porque costó más barata o que no hay con quién jugar. Nadie juega hoy a hacer sombras en la pared. Parece que los niños no tienen manos. Además, son cada vez más escasos y más “modernos” y están enganchados a la consola, aislados en su cuarto. La familia necesita ayuda. No sólo la de un plan de apoyo sin presupuesto definido. La familia necesita la ayuda del calor de una tarde de invierno tranquila. Una tarde que ni siquiera interrumpa el repetitivo sonido de la televisión con las noticias de siempre: las muertes de los enfermos renales, la contaminación, nuevos avances científicos, lo mal que está la educación... La familia necesita perder el tiempo. Junta. La familia tiene que encontrar en el corazón calentito y blando de una castaña el diálogo. Aunque se digan tonterías. Sobran las hipotecas, las prisas del trabajo, las mecánicas habilidades de los más pequeños, que hablan dos idiomas y se manejan con el ordenador. Sobran a veces también las noticias, aunque por una vez tengan un final desvelado: que sigue adelante el protocolo de Kioto, que Baxter asume la responsabilidad de las muertes de los enfermos renales, que nace una fundación en la semana de la ciencia en España o que los sindicatos, estudiantes, rectores y profesores se lanzan a la calle para protestar contra la Ley de Universidades. A la familia de hoy le hace falta aprender a hacer sombras con las manos entre castaña y castaña, mientras pasa el tiempo; pasa, que para nada se pierde.
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Almudena Hernández
Doctora en Periodismo
Diez años en información social
Las personas, por encima de todo






