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ANÁLISIS DE SOCIEDAD

La viga en el ojo propio

Fotografía

Por Almudena HernándezTiempo de lectura2 min
Sociedad12-11-2006

Justificar la propia situación comparándola con otra peor que viven los demás no soluciona un problema determinado. Si muchos españoles tenemos dificultades para llegar a fin de mes, si han subido las hipotecas a unos límites impensables, si comer en un restaurante resulta un sablazo a la economía familiar, habrá que buscar otras explicaciones u otras respuestas distintas a la de que "peor está el pobre que vive en la calle bajo unos cartones". Quizás es que nuestra cultura -por llamarlo de algún modo- nos condicione a pensar así, a ver la paja en el ojo ajeno. Por eso, posiblemente, echamos la culpa de que un niño esté malcriado porque en la escuela no le educan correctamente. Y no nos ponemos de parte del maestro, desamparado y solo ante la responsabilidad de formar y educar. Quizás se deba a eso que pensemos que los pobres van a seguir siéndolo entermanente porque no saben salir adelante por sí solos. Y seguramente no llegamos a comprender que les resulta imposible levantar cabeza con las trabas que se les pone desde el mundo aparentemente desarrollado. En cierto modo consideramos que nuestro coche no contamina y que conducimos mejor que nadie. Sin embargo, no caemos en la cuenta de que el coche también emite humos aunque sólo vayamos a comprar el pan y que no somos perfectos, que también nosotros podemos tener accidentes. Y, por supuesto, la paja en el ojo ajeno nos impide distinguir nuestra verdadera imagen, y estamos seguros de que nuestra figura es la más esbelta y, si reconocemos que estamos un poco rellenitos -y parezcamos ser un individuo más de los que integran una piara-, pensamos que lo de las dietas y el ejercicio físico lo tienen que hacer otros. A este paso, con ese nivel de autoestima distorsionada, llegaremos a ser directores de la Organización Mundial de la Salud. Pero cuando vayamos al oculista y nos quite la viga, nos daremos cuenta que somos unos pobres mediocres e ignorantes individuos.

Fotografía de Almudena Hernández

Almudena Hernández

Doctora en Periodismo

Diez años en información social

Las personas, por encima de todo